El fuerte repunte del precio del petróleo intermedio de Texas (WTI), referencia utilizada para el mercado dominicano, vuelve a colocar al sector energético y a las autoridades económicas ante un escenario de creciente presión. El crudo estadounidense se mantiene alrededor de los US$96 por barril, después de haber alcanzado niveles superiores a esa cifra durante las últimas jornadas.

La escalada ocurre en un contexto de elevada tensión geopolítica en Medio Oriente, particularmente por la confrontación entre Estados Unidos e Irán y las dificultades que enfrenta el transporte de petróleo en la región. El miércoles, el WTI cerró en US$96.05 por barril, mientras el Brent, referencia internacional, superó los US$100, alcanzando US$101.21.

República Dominicana, entre los países más expuestos

Para la República Dominicana, el comportamiento del crudo representa un desafío particularmente sensible debido a su condición de importador neto de petróleo y derivados. Un incremento sostenido del precio internacional puede trasladarse progresivamente a los costos de generación eléctrica, transporte, producción, distribución de mercancías y otros sectores fundamentales de la economía.

El impacto no se limita al precio de los combustibles. Cuando el petróleo permanece elevado durante un período prolongado, aumentan los costos de movilización de productos y personas, lo que puede generar presiones adicionales sobre los precios de alimentos, bienes de consumo y servicios.

La preocupación también alcanza al sector empresarial. Representantes de la industria dominicana han llamado a fortalecer las medidas de ahorro y eficiencia energética ante el rápido incremento del petróleo, al tiempo que plantean acelerar la búsqueda de alternativas al combustible convencional, incluida una transición gradual hacia vehículos eléctricos.

Una amenaza para la estabilidad de precios

El principal riesgo económico de una escalada prolongada del crudo es el aumento de la inflación. El petróleo funciona como un insumo transversal: está presente directa o indirectamente en prácticamente toda la cadena productiva.

Un combustible más costoso significa mayores gastos para transportar materias primas, productos terminados y mercancías. Las empresas, dependiendo de su capacidad para absorber esos costos, pueden trasladarlos parcialmente al consumidor final.

Esto puede complicar el trabajo de los bancos centrales, que deben equilibrar la necesidad de controlar la inflación con el objetivo de preservar el crecimiento económico.

La situación ya está generando preocupación en los mercados internacionales. El repunte del petróleo ha elevado las expectativas de mayor inflación y ha incrementado la incertidumbre financiera, particularmente ante la posibilidad de que las interrupciones del suministro energético se prolonguen.

El factor geopolítico mantiene en vilo al mercado

El actual comportamiento del WTI no responde únicamente a factores tradicionales de oferta y demanda. La principal fuente de incertidumbre está relacionada con la seguridad de las rutas de transporte petrolero en Medio Oriente.

El estrecho de Ormuz constituye un punto estratégico para el comercio mundial de energía. Los enfrentamientos recientes han reducido considerablemente el flujo de petróleo que normalmente atraviesa esa vía, generando temor a una interrupción prolongada del suministro. Reuters reportó que los flujos por el estrecho han caído a menos de 2 millones de barriles diarios, frente a niveles mucho mayores antes de la crisis

Si te gustó compartelo!