Por: Luis Encarnación
: A partir de las últimas quejas y denuncias relacionadas con la consulta interna pautada para el próximo 18, las cosas no pintan ni apuntan bien en el partido morado. La salida del aspirante Francisco Javier García, advirtiendo sobre un aparente sabotaje y un posible fraude que, especialmente a él, pudiera afectarle, coloca a la organización en el filo de la navaja.
Sí, como ya pasó, si desde la alta dirección del partido se “baja línea” de nuevo a favor del aspirante Gonzalo Castillo, como hay sospechas, va a haber problemas. Y es que, al culpar a miembros del equipo de este, como Mariotti, Navarro y Tommy Galán, de maniobrar para afectar su proyecto en el proceso interno, con la exclusión de 523 mil miembros del padrón electoral depositado en la JCE, abre toda una caja de Pandora. Porque Francisco Javier, que plantea que materialmente no hay forma de que él pueda perder la consulta interna, no se quedaría de brazos cruzados.
De hecho, ha levantado todo un avispero, cuando —además de que “se está a la puerta de un fraude electoral”— dice que hay una cacería contra miembros de su proyecto, que hay aspirantes del PRM metidos en el proceso del PLD y le pide al presidente Abinader que el Gobierno no se meta allí ni meta los cuartos del pueblo en eso.
Si le cierran el camino con malas artes y el peso de Medina sobre el accionar del partido lo acorrala, habría de sacudirse en extremo. Como salió temprano, ha ganado espacio y cuadros importantes, por lo que subestimarle pudiera ser un error.
Para los fines, hay que recordar que el hombre que dijo que no había forma de que Gonzalo le ganara una convención a Leonel, a menos que fuera por un fraude, estaba ahí en la ocasión y, por tanto, conoce al monstruo por dentro. No es ni será el candidato de Danilo, y menos ahora, cuando da un paso al frente y contraviene su estrategia. Ya no para ganar, sino para que le preserve el partido como sombrilla, su confianza es Gonzalo. Ahí, sin que fluya la democracia ni haya espacio al relevo de liderazgo, se centra su apuesta. Por cierto, la traba o gran encrucijada del PLD.
Se vaya o se quede Francisco Javier, ya nada será igual, aun si lograre ser el candidato morado. De serlo, le aplicarían lo mismo que a Abel. De irse o lo expulsen, las cosas apuntarían a un ruido que andaría entre la crisis y una nueva división política. Si no es escogido y se queda medrando en el partido a la espera de un mejor momento para lograr el sueño, su futuro y posibilidad de éxito político serían inciertos.
Muy sencillo, porque contrariando los deseos y planes de Danilo- y pese a viejos agradecimientos de por medio-, con cabeza y proyecto propios, el varias veces director de campaña ya no cabría en el PLD.
