Nacida en Palmarito, La Vega, y formada académica y profesionalmente en Estados Unidos, Melissa Núñez llega al escenario de Miss Universo República Dominicana 2026 con una historia que va mucho más allá de las pasarelas y las coronas. Su trayectoria combina la psicología, el modelaje, los negocios y, especialmente, el trabajo con personas afectadas por el abuso de sustancias y las sobredosis.
Antes de convertirse en reina, Núñez había construido buena parte de su experiencia profesional alrededor de la recuperación de personas con problemas de adicción. Se trata de una labor que, según ha explicado públicamente, la llena de orgullo y que asumió pese a no haber tenido contacto directo con las sustancias dentro de su entorno familiar.
“Trabajo con pacientes que tienen sobredosis y abuso de sustancias”, explicó durante su participación en el podcast “El Cuartico” de Listín Diario, donde también habló de su trayectoria como modelo profesional, actividad que desarrolla desde hace más de una década.
Su acercamiento al área de la salud responde, precisamente, a la necesidad de enfrentar una problemática que considera de alcance nacional e internacional. Núñez ha defendido la importancia de educar, preparar y capacitar a las personas para responder adecuadamente ante situaciones relacionadas con el consumo y las emergencias por sobredosis.
Pero con la obtención de la corona dominicana, la joven vegana se dispone a ampliar el alcance de su compromiso social. Su intención en el certamen universal es convertirse en una voz para los niños con autismo, una causa que tiene antecedentes en la representación dominicana de los concursos de belleza y que durante años ha sido impulsada por Magali Febles y la organización nacional.
Este nuevo enfoque coloca a Núñez ante el desafío de utilizar la plataforma internacional del concurso no solamente para proyectar la belleza dominicana, sino también para llamar la atención sobre la inclusión, la educación y las oportunidades para las personas dentro del espectro autista.
Su historia también refleja una combinación poco convencional dentro de los concursos de belleza. Además de psicóloga y modelo, Melissa Núñez ha manifestado interés por el mundo empresarial, lo que amplía el perfil profesional con el que pretende representar al país.
Su recorrido desde Palmarito hasta la corona nacional puede interpretarse, por tanto, como una transición entre dos escenarios: el trabajo silencioso con pacientes que enfrentan una de las crisis sociales más complejas de la actualidad y la exposición pública que le ofrece el universo de los concursos de belleza.
La principal interrogante ahora será cómo convertirá esa experiencia profesional y su sensibilidad social en acciones concretas durante su representación internacional. Si logra trasladar al escenario de Miss Universo el conocimiento adquirido en el campo de la psicología y la recuperación de adicciones, su participación podría trascender el tradicional discurso de una reina de belleza y convertirse en una plataforma para promover mayor conciencia sobre el autismo, la inclusión y la atención a poblaciones vulnerables.
Para Melissa Núñez, la corona representa así mucho más que un reconocimiento personal: es una oportunidad para utilizar su visibilidad, su formación y su experiencia para colocar causas sociales en el centro de la conversación.
