El presidente francés, Emmanuel Macron, sigue atentamente la evolución del hantavirus en Francia, donde ha dado positivo una pasajera francesa del crucero HV Hondius, repatriada la víspera desde la isla española de Tenerife junto a otros cuatro compatriotas, informaron este lunes fuentes del Elíseo.

Macron está «atento a la situación» ligada al hantavirus y está en «estrecho contacto» con el primer ministro, Sébastien Lecornu, indicaron fuentes cercanas al presidente francés a France Inter en Nairobi, donde el presidente francés se encuentra en una visita oficial.

Lecornu celebra este lunes por la tarde una nueva reunión de seguimiento para evaluar la evolución de la situación sanitaria con representantes de los ministerios de Sanidad, Interior y Exteriores, así como con responsables de la Agencia Regional de Salud de Isla de Francia (región parisiense) y de la Dirección General de Sanidad.

El estado de la mujer, que presentó síntomas de la enfermedad durante el vuelo de repatriación el domingo y cuya identidad no ha sido facilitada, empeoró durante la noche y su analítica dio positiva al hantavirus, dijo hoy la ministra francesa de Sanidad, Stéphanie Rist, en una entrevista a la emisora France Inter.

La ministra no ofreció más detalles sobre posibles enfermedades preexistentes de la mujer ni sobre si su vida corre peligro.

Los otros cuatro pasajeros franceses repatriados han dado negativo hasta el momento, aunque permanecen bajo estricta vigilancia médica.

Todos son considerados «contactos de alto riesgo» por la Organización Mundial de la Salud (OMS), por lo que su aislamiento, previsto inicialmente por 72 horas, podría prolongarse ahora al menos quince días.

Entre las personas aisladas se encuentran Julia y Roland Seitre, una pareja de veterinarios y periodistas especializados en naturaleza y medio ambiente, originarios del departamento de Indre-et-Loire.

En un comunicado difundido antes de su regreso a Francia, ambos sexagenarios aseguraron encontrarse en buen estado de salud y pidieron evitar el «pánico» ante la situación sanitaria.

La pareja también destacó el carácter particular del viaje, describiéndolo como una expedición científica y naturalista, más que un crucero turístico tradicional.

Según explicaron, la mayoría de los pasajeros eran aficionados a la ornitología, la botánica, la geografía, la observación de cetáceos y otras disciplinas relacionadas con la naturaleza.

Las autoridades sanitarias francesas también vigilan a otros 22 ciudadanos identificados como «casos de contacto» de una pasajera neerlandesa que falleció tras contraer el virus, al igual que su marido, que fue el primero en morir en el HV Hondius.

Ocho de ellos viajaron con ella en un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo el 25 de abril, mientras que otros catorce estaban a bordo de un vuelo JohannesburgoÁmsterdam ese mismo día y en el que la mujer subió brevemente antes de desembarcar para ser llevada a un hospital, en el que falleció al día siguiente.

En un decreto firmado el domingo por el primer ministro francés, se pedía a todos los pasajeros de esos dos vuelos que contactasen rápidamente con las autoridades sanitarias para reforzar las medidas de vigilancia y aislamiento.

Las autoridades recordaron que los hantavirus se transmiten principalmente por contacto con roedores infectados o sus excrementos, y que la transmisión entre personas sigue siendo poco frecuente.

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