Por: Santos Aquino Rubio

Desde los inicios del siglo XXI, la preocupación por los riesgos que corre la soberanía dominicana ha ido en aumento, sobre todo, a partir de la ruptura de las relaciones diplomáticas con Taiwán, para dar paso al gran negocio de la República Popular China, cuyos efectos ya padecemos y pagamos con creces.

Esto no sólo implica la instalación masiva y rápida de pequeñas, medianas y grandes estructuras comerciales en la capital y en el resto del país, lo que no solo afecta con mercancías baratas y de dudosa calidad al mercado nacional, sino también la inclusión de dependientes y mano de obra haitiana, en desplazamiento grave de los dominicanos, sobre todo, para no cumplir con las leyes del país ni pagar impuestos.

Para muestra un botón, una visita a los pica pollos, tiendas, pequeñas, medianas y grandes, así como a restaurantes y otros negocios, veremos que solo algunas caritas del frente suelen ser criollas o chinas, el resto, ya el lector lo imagina.
Pero el problema no termina ahí, la telefonía ha sido tomada, sobre todo, en empresas históricas en el servicio que cambian, sin consultar al cliente, tanto los equipos como programaciones que eran de calidad y larga duración, por otros que son un verdadero tormento, porque duran más en instalarlos que en dañarse y como es contrato unilateral, el cliente lo toma o lo deja, más siempre sale perdiendo. Esto implica duplicidad de gastos para los usuarios.

La lucha será cruenta cuando los intereses se enfrenten y sectores que intenten imponer otras tecnologías reclamen espacios con esos fines, el país tendrá una nueva dificultad, porque el control tecnológico está en manos chinas, los haitianos protegidos y el comercio sin control.

Para los comerciantes dominicanos, la incursión de las megatiendas chinas se ha convertido en su mayor problema, porque no pueden competir en los precios, aunque sus productos sean mejores, ya que mucha gente prefiere lo barato a lo bueno.

Esto parece sencillo, pero es un difícil reto, tanto para el actual como para los futuros gobiernos dominicanos, porque la lucha que se libra en el mundo podría convertirnos en un escenario de confrontación entre potencias. ¡Ojo con esto!

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