Por. Leonardo Gil

Más de 860 mil dominicanos están inscritos para votar en el exterior. Sin embargo, apenas alrededor de dos de cada diez participan. El problema no parece ser desconexión con el país, sino la distancia entre esa ciudadanía y el modelo electoral que se le ofrece.

Hay una paradoja dentro de la abstención electoral dominicana que merece atención especial: los dominicanos residentes en el exterior mantienen fuertes vínculos con el país, pero esos vínculos no se traducen en participación electoral.

El Estudio sobre la Abstención Electoral en la República Dominicana. Voto Nacional y en el Exterior dimensiona el problema. El padrón exterior representa aproximadamente el 10.6% del electorado, con 863,784 ciudadanos registrados, pero la participación ronda apenas el 19%.

En otras palabras, aproximadamente ocho de cada diez electores registrados fuera del país no votan.

Sería fácil interpretar esta cifra como evidencia de desvinculación con República Dominicana. Los datos sugieren algo más complejo.

Entre los abstencionistas encuestados en el exterior, 70.2% envía remesas regularmente y 73.4% se encuentra laboralmente activo. El estudio encuentra también niveles educativos importantes.

Estamos, por tanto, ante ciudadanos que pueden estar económicamente conectados con su país y, simultáneamente, políticamente alejados de las urnas.

¿Por qué?

Una primera explicación está en la información. El 69% declara sentirse poco o nada informado sobre los procesos electorales y 41% afirma no haber recibido nunca educación cívica.

Pero existe otro factor todavía más práctico: votar puede resultar costoso.

El día de las elecciones dominicanas no es feriado en los países donde reside la diáspora. Muchos electores trabajan en actividades en las que ausentarse implica perder ingresos. Otros deben recorrer grandes distancias -incluso cientos de kilómetros- para llegar a un recinto electoral.

A ello se suman dificultades para comunicar cambios de recintos, movilidad frecuente de los migrantes y dependencia de locales que la autoridad electoral no controla directamente.

La representación también importa. El estudio recoge percepciones de distancia entre las comunidades dominicanas y quienes las representan políticamente en el exterior, incluyendo cuestionamientos sobre presencia y rendición de cuentas.

El resultado es una ecuación difícil de superar: alto costo de participación, información insuficiente y débil percepción de representación.

Por eso, el estudio plantea alternativas como voto anticipado, modalidades postales y, eventualmente, opciones digitales sometidas a mecanismos robustos de auditoría y seguridad.

La discusión, sin embargo, trasciende la tecnología.

República Dominicana ha construido una ciudadanía transnacional: dominicanos que trabajan fuera, envían remesas, sostienen familias, consumen información del país y conservan vínculos económicos y afectivos extraordinariamente fuertes.

El desafío consiste en conseguir que esa ciudadanía económica y social encuentre también canales efectivos de integración política.
Porque reconocer el derecho al voto en el exterior fue un gran avance. El próximo paso es hacer que ejercer ese derecho resulte realmente accesible y relevante.

Fuente de los datos: Estudio sobre la Abstención Electoral en la República Dominicana. Voto Nacional y en el Exterior.

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