El pasado martes 28 de abril fue un día muy interesantes para quienes en los años noventa del pasado siglo comenzamos a defender y justificar que los bancos dominicanos debían participar en el financiamiento del entonces naciente sector turismo impulsado por la presencia de importantes grupos hoteleros internacionales.
Ese día se realizó un interesante encuentro en el que se presentó a los participantes la participación e importancia de la participación del sistema bancario dominicano en el financiamiento del desarrollo turístico de nuestro pais. Las exposiciones fueron brillantes y presentaron una relación interesante y aleccionadora con información sobre el impacto del financiamiento local en este proceso.
Una de las exposiciones, la de la Superintendencia de Bancos, a cargo de Enmanuel Cedeño, presentó suficiente información para justificar el título de la breve charla basada en 20 cuadros titulada: “Banca Dominicana, Socio Estratégico del Turismo: Financiamiento e Impacto”; que inició con una frase retadora: “El turismo es uno de los grandes motores de nuestra economía: el financiamiento bancarios es uno de sus combustibles”. La información ofrecida, más que justificó, la oración.
La banca dominicana, principalmente el Popular, Banreservas y BHD, reporto al cierre del 2025 una cartera de $116,980 millones al sector turismo, (US$1860 millones). En los últimos cinco años (la post pandemia) la cartera de crédito para el sector registró un crecimiento anual compuesto de un 10.3%, similar a la cartera comercial (10.5%).
La participación del sector en la cartera comercial se mantiene estable entre el 9.2% y el 10.2, y la morosidad de este crédito al cierre del primer trimestre del 2026 es de 0.3%, la más baja de los 17 segmentos de negocios del sistema, solo superada en su sanidad por la administración pública (0.2%) y el suministro de electricidad (o.0%).
Algo más importante aún: “Los prestamos al sector turístico se encuentran bien garantizados”. Cada peso prestado tiene RD$3.13 pesos de garantía tasable, un posicionamiento que supera el del resto del sector comercial.
Una buena noticia sobre el uso de los fondos de inversión, incluyendo los fondos de pensiones, es que a diciembre del 2025 los fondos de inversiones tenían colocados en este sector US$1,231 millones, y cerca del 90% (US$1,104 millones) proviene de los fondos de pensiones. El crédito de los bancos al turismo era de US$1,860 millones, el 66% de la cartera. Los préstamos bancarios (US$1,850 millones), el mercado de valores (US$1,231 millones) y los prestamos offshore(US$202.4 millones), sumados: US$3,293.4 millones.
Hoy el escenario y el impacto económico del turismo está más definido y se siente en todo el tejido social. En reparto de los beneficios nunca es parejo, reciben más quienes hacen y dirigen la maquinaria productiva, pero para quienes esperamos al final de los tiempos la recompensa que significa una pensión, esta son buenas noticias.
El turismo no solo impacta y mueve recursos en los principales sectores de la economía, y su dinámica productiva influye y alimenta todo el tejido social; también aporta a la promesa de un retiro con los recursos básicos para los dias difíciles del final de los tiempos. Se justifica la frase: El turismo es uno de los grandes motores de nuestra economía: el financiamiento bancario es uno de sus combustibles.
