Por: Sants Aquino Rubio

La lucha de ambientalistas, grupos religiosos, políticos y sociales, para frenar la explotación minera en San Juan, la del vertedero en Pedro Brand y en otras zonas de las cordilleras Central y Septentrional, es loable, una verdadera expresión de pueblo, cuyo objetivo, en el primer caso, tuvo éxito.

Independientemente de los intereses que envuelven estos reclamos, justos o injustos, no es de nuestro interés juzgarlo, pero si la falta de empeño de estos grupos a los cuales me sumaría, si esa lucha genuina en favor de las comunidades afectadas, se extiende a todo el territorio, para sacar de las tres cordilleras a los miles de haitianos que están convirtiendo al país en un desierto y nadie hace ni dice nada, con la complicidad de empresarios y hasta de funcionarios medios.

Sería justo, que junto a esos grupos de lucha, inspectores de Medio Ambiente y Migración, recorran sin miedo las tres cordilleras y otras áreas depredadas inmisericordemente, porque los vecinos lo destruyen todo y, más si les pagan para ellos lograr ese objetivo personal.

Los desbordamientos registrados en los últimos años, independientemente de los fenómenos atmosféricos, se debe a la depredación que ha secado ríos, arroyos y las zonas protegidas de las cuales, los vecinos se llevan hasta la capa vegetal para venderla y usarla como negocios, sin un Chapulín que vaya en nuestra ayuda.

Esa expresión de pueblo en la que convergen los partidos, la Iglesia, los grupos de presión, los ambientalistas y la falta de cumplimiento de las autoridades referidas, nos dejarán definitivamente sin agua en el mediano plazo y, entonces no habrá a quien reclamarle ni culpar, que no sea a nuestra desidia e irresponsabilidad.

La política domina todo en la lucha por el poder, pero la verdadera jornada que debe convocarnos como un solo cuerpo, es la sobrevivencia del país, la patria, la soberanía y ese regalo de Dios, que es la naturaleza, no llama la atención.

Hay fincas grandes y pequeñas con cientos y miles de indocumentados que se esconden de día y salen de noche, cuya maldad se expresa en destruir nuestro bien más preciado y del cual depende la vida, pero al parecer eso a pocos les interesa. Llevemos hasta allí esa lucha y haremos patria con una verdadera expresión de pueblo. ¡Basta ya!

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