El director de EL PAÍS lanza una advertencia sobre la desinformación, el “clickbait” y la inteligencia artificial; Ángel Puello plantea que la próxima gran batalla de los medios no será por conseguir más audiencia, sino por recuperar la confianza.

Por Ángel Puello

Escuché con mucha atención las palabras de Jan Martínez Ahrens, director del periódico EL PAÍS de España, durante el Festival de las Ideas celebrado en Colombia, y creo que quienes vivimos de alguna manera vinculados a la comunicación deberíamos detenernos a reflexionar sobre ellas.

Martínez Ahrens habló de una realidad incómoda: el periodismo tiene hoy un alcance extraordinario y, paradójicamente, atraviesa una profunda crisis de credibilidad.

Parte de la responsabilidad, reconoció, corresponde a los propios medios. Durante la revolución digital algunos pensaron que podían salvarse recurriendo al clickbait, convirtiéndose en esclavos de la información basura y de algoritmos cuyas reglas ni siquiera controlaban. Terminaron confundiendo el clic con la lectura.

Ahí comienza mi reflexión.

Después de más de cuatro décadas relacionado con la comunicación, la producción audiovisual y los medios, creo que muchos  cometimos un error adicional: confundimos muchas veces audiencia con influencia y viralidad con credibilidad.

No son lo mismo.

Un disparate puede alcanzar un millón de reproducciones mientras una investigación periodística extraordinaria apenas consigue una fracción de ellas. ¿Cuál de las dos tuvo mayor valor para la sociedad?

La mentira ahora tiene tecnología

Durante toda la historia ha existido la mentira. También han existido rumores, propaganda, manipulación y noticias falsas.

Lo nuevo es otra cosa.

Nunca la mentira había tenido tantas herramientas para parecer verdad.

La inteligencia artificial puede generar textos, fotografías, voces y videos extraordinariamente convincentes. Dentro de muy poco, una persona podrá observar una declaración aparentemente pronunciada por un presidente, empresario, periodista o artista y tendrá dificultades para determinar si realmente ocurrió.

Martínez Ahrens no plantea rechazar la inteligencia artificial. Al contrario, reconoce su utilidad como instrumento para analizar datos y apoyar determinadas labores periodísticas. Su advertencia está en otro punto: no podemos repetir con la IA los errores cometidos durante la anterior revolución digital.

Coincido plenamente.

La IA puede ser una extraordinaria aliada del periodista. El problema aparece cuando sustituimos herramientas por criterio, velocidad por comprobación y algoritmos por responsabilidad.

¿Y entonces quién nos dirá la verdad?

Aquí veo una enorme oportunidad para el periodismo.

Durante años escuchamos decir que las redes sociales terminarían sustituyendo a los periódicos. No estoy tan seguro.

Puede suceder exactamente lo contrario.

Mientras mayor sea la cantidad de contenido artificial circulando por internet, mayor será el valor de una institución periodística capaz de colocar su nombre debajo de una información y garantizar: esto fue investigado, comprobado y verificado por seres humanos.

El producto más importante que venderán los medios en los próximos años posiblemente no será información.

Será confianza.

Hay una salida

Muchos medios están entendiendo que no pueden competir contra las redes intentando parecerse a ellas.

El camino pasa por fortalecer periodistas, editores, investigación, fuentes, verificación y mecanismos de corrección; desarrollar comunidades de lectores y modelos de suscripción; identificar claramente información, opinión y publicidad; y establecer normas transparentes para el uso de inteligencia artificial.

Pero agregaría algo más.

Los medios deberían comenzar a crear verdaderos sellos de autenticidad informativa.

Una fotografía, un audio o un video importante debería poder incorporar mecanismos tecnológicos que permitan conocer su procedencia, fecha, modificaciones y responsable editorial.

El periodismo deberá convertirse también en certificador de realidad.

Porque estamos acercándonos a una época extraña: antes necesitábamos pruebas para creer algo; próximamente tendremos que demostrar que la propia prueba es verdadera.

Por eso hay una expresión del director de EL PAÍS que considero esencial. Dijo que el compromiso del periodista debe permanecer con los hechos, incluso cuando estos choquen con su propia ideología.

Ese principio debería estar escrito nuevamente en todas las redacciones.

Ni gobiernos, ni partidos, ni empresarios, ni anunciantes, ni algoritmos, ni seguidores.

Primero los hechos.

El periodismo que comprenda eso no desaparecerá con la inteligencia artificial. Probablemente se hará más necesario que nunca.

Porque cuando millones de máquinas puedan producir información, necesitaremos todavía más seres humanos dispuestos a responder por la verdad de aquello que publican.

Y esa puede terminar siendo la gran revancha del buen periodismo.

A continuación, comparto las palabras de Jan Martínez Ahrens, director del periódico EL PAÍS de España, cuya reflexión considero que merece ser escuchada, analizada y debatida por todos los que creemos que una sociedad bien informada sigue necesitando un periodismo responsable.

https://www.instagram.com/reel/DddH7WqCJjR/?stkn=MW54NmQybnlxZGUyeg==

angelpuello@gmail.comz

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