Venezuela : ¿ Que viene después ?

Por : Angel Puello

Lo que hoy se comenta como “derrocamiento” de Nicolás Maduro no es un simple cambio de rostro en el Palacio de Miraflores: es un terremoto geopolítico y emocional para millones. Pero, por honestidad, hay que decirlo con precisión: a esta hora la información sigue en desarrollo. Lo que está pasando con Venezuela ya todos los sabemos pero debemos apostar a que los próximos pasos sean positivos para ese país y para la región .

Dicho esto, el verdadero significado no depende del titular del día, sino de lo que ocurra después. Si esto desemboca en una transición real, Venezuela puede ganar algo que lleva años perdiendo: horizonte.

¿Qué podría significar bueno para Venezuela?

Primero: la posibilidad de un reinicio institucional. Un país no se reconstruye con venganza, sino con reglas: poderes públicos que funcionen, elecciones creíbles, justicia que no sea instrumento de persecución y un Estado que deje de ver al ciudadano como sospechoso.

Segundo: oxígeno económico. Venezuela no está destinada a la pobreza; está castigada por la desconfianza, el aislamiento y una economía sin garantías. Un giro político creíble puede abrir la puerta a alivios graduales, inversión, reactivación petrolera ordenada y, sobre todo, regreso de talento.

Pero hay una advertencia grande: una caída sin pacto puede convertirse en caos. Si se abre un vacío de poder, el riesgo de violencia, fragmentación militar o ajuste de cuentas es real. El mundo debe empujar a una salida que salve vidas, no que sume tumbas.

¿Qué puede significar para República Dominicana?

Para nosotros, el impacto es doble: humano y económico. Humano porque en República Dominicana vive una comunidad venezolana enorme: se han citado cifras oficiales de más de 121 mil venezolanos, y organismos regionales han estimado que podría superar los 127 mil.

Esa gente merece una palabra: dignidad. Si Venezuela se estabiliza, muchos podrán volver por decisión, no por desesperación; otros se quedarán, pero con la tranquilidad de tener un país al cual regresar sin miedo.

En lo económico, una transición podría recomponer comercio, servicios y conectividad aérea, hoy golpeados. Se ha reportado que los vuelos estuvieron suspendidos desde julio de 2024 en medio de tensiones políticas y cuestionamientos electorales.  Y el intercambio comercial viene debilitado: por ejemplo, medios dominicanos han señalado caídas fuertes de exportaciones hacia Venezuela.

Con estabilidad, se abren oportunidades para exportadores dominicanos, turismo, servicios, remesas y negocios binacionales, con reglas claras.

¿Qué significa para Latinoamérica?

La región recibe un mensaje duro: los autoritarismos no son eternos, pero su final puede ser ordenado o sangriento. Y aquí está la clave: si el desenlace se percibe como imposición externa, muchos gobiernos lo condenan; si se convierte en una transición con respaldo interno, institucional y electoral, puede marcar un precedente de salida política y no bélica.

¿Qué significa para la diáspora y para los empresarios que se fueron?

Para los venezolanos fuera, este momento es una mezcla de esperanza y temor. En el país suramericano ha existido  una salida masiva de venezolanos por años.  Si viene una normalización, la palabra “retorno” vuelve a existir: retorno del profesional, del emprendedor, del estudiante, del padre que quiere envejecer en su tierra. Para empresarios que abandonaron todo, el país puede volver a ser un lugar invertible… pero solo si hay seguridad jurídica y garantías reales.

El ejemplo al mundo

El ejemplo no debería ser “celebrar la caída”. El ejemplo correcto es otro: las naciones se salvan cuando la gente recupera el derecho a elegir, a disentir y a vivir sin terror. Y también cuando el poder entiende que gobernar no es eternizarse, sino servir.

Como presidente de la Fundación Todo es posible, yo no escribo para avivar odios, sino para insistir en una idea simple: la paz no es silencio; la paz es justicia con orden. Ojalá Venezuela encuentre un camino de transición que proteja a su gente, que evite represalias y que abra un futuro. Ojalá República Dominicana sea un puente de respeto y cooperación. Y ojalá Latinoamérica aprenda que la estabilidad verdadera nace de instituciones confiables  nace de instituciones confiables .

angelpuello@gmail.com

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