Como cada año, el Observatorio SURA reveló cuáles serán los temas que marcarán el entorno de los latinoamericanos en este 2023. Dentro de su informe, se destacan los nuevos retos y oportunidades para la región en un contexto marcado por el conflicto Rusia – Ucrania, los cambios políticos en varios países de América Latina y los rezagos de la pandemia del COVID-19 que aún se perciben en la región y en el mundo.

Con estos fenómenos se revelan los desafíos políticos, sociales y económicos que pondrán a prueba la resiliencia de los 665 millones de personas que habitan América Latina en medio de altos niveles de volatilidad locales, regionales y mundiales.

“En un momento sin precedentes para la región, el informe del Observatorio SURA nos entrega datos, hipótesis y señales que permiten comprender mejor el entorno y el territorio. Con esto, buscamos ofrecer herramientas para que las personas y las empresas vean más allá de lo obvio y estén en capacidad de tomar mejores decisiones, transformando situaciones de alta incertidumbre en oportunidades” – señaló Juana Francisca Llano Cadavid, presidente de Suramericana.

En este contexto, SURA, como compañía gestora de tendencias y riesgos, presenta las perspectivas 2023:

  1. Ciudadanía más exigente

En 2023 habrá en la región una ciudadanía más involucrada, diversa y con mayores expectativas y exigencias frente a los gobiernos de turno. Cada vez hay más voces que se suman a las discusiones públicas, por esta razón, se abre una ventana de oportunidad para reconstruir la confianza, aumentar la transparencia, rendir cuentas y promover el fortalecimiento de las dinámicas democráticas en todos los niveles.

Tras un robusto calendario electoral en la región con las elecciones presidenciales definidas en Brasil, Chile, Colombia, Ecuador y Perú; las legislativas en Colombia, Costa Rica y Brasil; y las elecciones especiales en Chile, México y Perú, se reveló que los ciudadanos hoy muestran mayor desencanto con los sistemas democráticos y, a su vez, mayor voluntad de participación.

  • Mundo polarizado: mirando hacia América Latina

Con las tensiones geopolíticas en aumento, países como China están prestando cada vez más atención a América Latina como escenario de oportunidad, inversión y cooperación.

En 2022 el escenario global estuvo marcado por el conflicto entre Rusia y Ucrania que involucró también de forma indirecta a países miembros de la OTAN. Además, con el endurecimiento de sanciones contra Rusia, el mundo vio con preocupación cómo ese país estrechó relaciones con Estados de corte autoritario como Irán y Corea del Norte.

En 2023, además de los efectos de ese conflicto, la atención volverá a la histórica rivalidad entre Estados Unidos y China como consecuencia de factores diversos, entre ellos: el choque de intereses en el Mar del Sur de China, las posiciones respecto a la soberanía de Taiwán y la creciente influencia económica y política de China en América Latina, África, Asía Central, Oceanía y Europa.

En ese contexto, América Latina se convertirá este año en un escenario de oportunidad, especialmente a través de inversión en infraestructura con autopistas, aeropuertos, puertos y comunicaciones. De hecho, ya avanzan proyectos de este tipo en diversos países de la región, desde Argentina y Chile, hasta Costa Rica.

  • Alto costo de vida

El 2022 trajo consigo la inflación global más alta en décadas. Por eso, será fundamental que en 2023 los gobiernos de la región establezcan políticas monetarias y fiscales que le apunten a aliviar la presión inflacionaria y que, a su vez, promuevan la cooperación multilateral.

De acuerdo con el informe de SURA, la alta inflación es un fenómeno global causado por las dinámicas de recuperación económica de la mayoría de los países tras la pandemia, como consecuencia del conflicto entre Rusia y Ucrania que impactó los precios internacionales de muchas materias primas y, finalmente, por el fortalecimiento del dólar frente a la mayoría de las divisas del mundo que en gran parte dependen de las importaciones transadas con esta moneda.

Sin embargo, las señales de la región indican que, aunque el costo de vida seguirá siendo elevado, su aumento se moderará a partir de este año. De hecho, el Fondo Monetario Internacional pronostica que la inflación mundial pasará de 8,8% en 2022, a 6,5% en 2023 y 4,1% en 2024.

  • Tejido social frágil

El deterioro del tejido social será uno de los retos más relevantes a nivel global, regional y local para el 2023 y los años siguientes. A raíz de esto, los gobiernos de la región tienen la oportunidad de adelantar acciones colectivas contundentes que permitan gestionar la reducción de las brechas sociales y los factores económicos y políticos que aquejan a las sociedades latinoamericanas.

Como señaló el Foro Económico Mundial en su último informe de ‘Riesgos Globales’: la erosión del tejido social es el riesgo con mayor deterioro en los últimos dos años, siendo un riesgo constante a corto y largo plazo al igual que las amenazas medioambientales. Sin embargo, la cohesión social está muy ligada a la confianza. Por ende, en la medida en que se profundice la participación democrática y la relación entre instituciones y ciudadanos se fortalezca, también se fortalecerá el tejido social.

  • Seguridad alimentaria: oportunidad para la región

Por sus condiciones climáticas y geográficas, América Latina tiene el potencial para convertirse en la gran despensa del planeta. Este año, los escenarios político, social y económico acentuarán ese potencial y le abrirán a la región mayores oportunidades.

Como ha venido señalando el informe de perspectivas presentado por SURA, la crisis de suministros y el deterioro de las condiciones socioeconómicas, son fenómenos que han tenido efectos sobre el desarrollo de la región. Esto será un obstáculo para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible de “Hambre Cero”, pues los gobiernos han visto enormes retrocesos en los planes trazados para garantizar la seguridad alimentaria en sus regiones, sumándole los eventos climáticos extremos.

  • Urgencia sostenible: una nueva forma de hacer negocios

¿Cómo equilibrar las exigencias ambientales con los enormes desafíos económicos de este nuevo año? Esta será una pregunta crucial en 2023. Las exigencias de la ciudadanía frente a las acciones sostenibles toman cada vez más volumen dentro de la conversación pública, por esto uno de los grandes retos de los gobiernos y empresarios para el 2023 será equilibrar este reclamo con los desafíos de índole económica.

Actualmente se observa una transición desordenada hacia la descarbonización, una serie de crisis geopolíticas que plantean retos ambientales y sociales, y una creciente desigualdad producto del cambio climático y la violencia. Por esta razón, en 2023 las empresas verán con más claridad que integrar los factores ASG en todos los niveles de la organización es mucho más que una estrategia de competitividad.

El 2023 verá el fortalecimiento de una nueva forma de hacer negocios, orientada por la sostenibilidad, la generación de valor y el propósito.

  • Inteligencia artificial: parte de lo cotidiano

Para el 2023 la Inteligencia Artificial (IA) se proyecta como uno de los campos de mayor crecimiento gracias a su potencial de transformación en sectores como la prestación de servicios, la medicina y la agricultura.

Durante la última década esta tecnología ha avanzado a grandes pasos, en parte por las innovaciones computacionales y el valor que encuentran en ellas las grandes empresas en términos de eficiencia, reducción del margen de error, trabajo 24/7 y despliegue en momentos de crisis. El crecimiento de este tipo de innovación avanzará exponencialmente en 2023, siendo cada vez más accesible y presente en la cotidianidad de las personas.

2023: un año determinante

El 2023 viene cargado de retos y la comprensión de un entorno en constante transformación será la clave para convertir tendencias y riesgos en oportunidades. Por esta razón SURA busca de forma permanente explorar, describir, comprender e identificar cambios en el entorno de toda la región.

“El mundo se transforma a velocidades inimaginables y aunque no podemos predecir el futuro, podemos construirlo. En SURA somos capaces de ir más allá y de ampliar nuestro alcance con nuevos modelos de negocio. En 2023 seguiremos entregando a las personas y a las empresas nuevas visiones que les permitan administrar mejor su vida y sus negocios en medio de múltiples incertidumbres” – aseguró Juana Francisca Llano, presidente de Suramericana.

La vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, anunció un nuevo compromiso de asistencia para los países del triangulo norte, Honduras, El Salvador y Guatemala, lo que lo eleva a $ 4.200 millones de dólares el total de la asistencia.

Los nuevos compromisos se suscriben a la iniciativa “Llamado a la Acción”, lanzada en mayo de 2021 por la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, junto a un grupo de empresas privadas para frenar la inmigración procedente de Centroamérica; con nuevos compromisos con el sector privado que permitirán la inversión de 950 millones de dólares adicionales para crear oportunidades en la región.

La vicepresidenta Kamala Harris anunció la nueva partida de asistencia económica, esta vez en forma de inversiones de empresas privadas, adelantaron a la prensa funcionarios de la administración bajo condición de anonimato.

Este nuevo compromiso de EEUU elevará a más de 2.400 millones de dólares el monto total de la ayuda económica a Honduras, El Salvador y Guatemala. De acuerdo con la Casa Blanca, ya son 47 las empresas privadas y organizaciones involucradas.

De acuerdo con las fuentes oficiales, la administración Biden-Harris creará «un equipo de facilitación de inversiones del gobierno de los Estados Unidos» para «ayudar a facilitar el financiamiento» y «apoyar los programas de desarrollo de la fuerza laboral»

Según un comunicado de la Casa Blanca, esta iniciativa ha movilizado compromisos por $4,200 millones con 47 empresas de los sectores de servicios financieros, textiles, agricultura, tecnología y telecomunicaciones, así como organizaciones sin fines de lucro.

Moody’s Investors Service («Moody’s») afirmó hoy las calificaciones de emisor en moneda extranjera a largo plazo Caa3 de El Salvador y la calificación Caa3 para la calificación a largo plazo del gobierno. Al mismo tiempo, Moody’s también cambió la perspectiva de negativa a estable.

El cambio de perspectiva de negativa a estable refleja la opinión de Moody’s de un menor riesgo de un evento crediticio en el corto plazo, luego del canje en dificultades en 2022 y el pago reciente del bono internacional de 2023. «El calendario de reembolso del principal de la deuda del mercado externo ha mejorado hasta 2025 y el estrés de liquidez ha disminuido en línea con una reducción del déficit fiscal», señalan en un comunicado.

La afirmación de la calificación Caa3 refleja la opinión de Moody’s de que las necesidades de financiamiento persistentemente altas, la falta de acceso a los mercados de capital internacionales, la baja asequibilidad de la deuda y la falta de un marco fiscal y de financiamiento creíble a mediano plazo seguirán pesando sobre la calidad crediticia.

Tras el pago del bono internacional del soberano con vencimiento el 24 de enero de 2023, el calendario de pago del principal de la deuda del mercado externo de El Salvador ha mejorado hasta 2025.

Los desembolsos multilaterales a fines de 2022, antes del vencimiento de los bonos en 2023, ayudaron al gobierno a cumplir con el pago del principal. Antes de esto, el soberano realizó dos operaciones de recompra en septiembre y noviembre de 2022 que Moody’s consideró un canje en dificultades (un incumplimiento según la definición de Moody’s), pero que redujo el principal pendiente de pago de su próximo bono con vencimiento el 30 de enero de 2025 a $348 millones (1 % del PIB) de los $800 millones originales.

Fitch Ratings afirmó la calificación de incumplimiento de emisor (IDR) en moneda extranjera a largo plazo de El Salvador en ‘CC’. Fitch no asigna perspectivas a soberanos con una calificación de ‘CCC+’ o inferior.

La calificación ‘CC’ de El Salvador refleja la opinión de Fitch de que las posiciones de liquidez fiscal y externa ajustadas de El Salvador, y el acceso al mercado extremadamente restringido en medio de las altas necesidades de financiamiento fiscal, hacen probable algún tipo de incumplimiento dentro del horizonte.  

El canje de deuda de instrumentos financieros relacionados con pensiones descrito en la reforma de pensiones aprobada recientemente podría equivaler a un incumplimiento de acuerdo con los criterios de calificación soberana de Fitch.

Fitch señala que con las reformas del sistema de pensiones es probable que los aumentos en los beneficios de los empleados a partir de pagos de pensiones más altos y los rendimientos de los instrumentos financieros relacionados con las pensiones conduzcan a un aumento en los pasivos de pensiones a largo plazo a pesar de las mayores contribuciones de los empleadores. 

Explican que los Certificados de Inversión Previsional (CIP) en circulación se canjearán por Certificados de Financiamiento de Transición (CFT), sin embargo, los términos y condiciones de estos últimos instrumentos financieros aún no se han revelado. 

Fitch rebajó la calificación IDR de El Salvador a ‘RD’ en 2017 luego de un canje de deuda de CIP que constituyó un canje de deuda en dificultades (DDE) según los criterios soberanos de Fitch.

Señalan que para El Salvador las tasas implícitas en el mercado externo siguen siendo prohibitivamente altas, lo que hace que el gobierno dependa de la deuda interna a corto plazo (LETES y CETES). 

Lo que generá riesgos de refinanciación significativos, «ya que el apetito y la capacidad de los bancos para ampliar sus tenencias de deuda a corto plazo son cada vez más limitados». 

Fitch destaca el rol que entidades multilaterales están proporcionando en concepto de financiamiento, al proporcionar los fondos necesarios para cerrar la brecha financiera, en particular el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). 

«La adopción de bitcoin como moneda de curso legal y preocupaciones de gobernanza más amplias han impedido un acuerdo para un programa del FMI que podría abrir más préstamos multilaterales», se lee en el comunicado de la entidad calificadora.

Según el primer informe de ingresos corrientes del 2023 del Ministerio de Hacienda, hasta al 30 de enero, El Salvador recibió $ 601.6 millones en concepto de ingresos corrientes y contribuciones, una cifra menor en un -3.9 % a los $625.7 millones que se recaudo en el primer mes del año anterior.

Así también, el monto hasta la fecha es inferior en -5.1 % a las previsiones realizadas por el Ministerio de Hacienda para enero año, se había previsto el ingreso de $ 633.6 millones lo que significa una variación negativa de $ -32.0 millones durante el año.

$ 585.6 millones de los ingresos de diciembre corresponden a ingresos en concepto del impuesto al valor agregado (IVA), y $ 239.2 al pago del impuesto sobre la renta. Asimismo, los Derechos Arancelarios a la Importación (DAI) totalizan $ 24.9 millones durante el año, igualmente inferiores a los $ 25.9 del año anterior.

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