Por: José Miguel García Hernández

La República Dominicana vive un momento histórico en la modernización de sus principales documentos de identidad y movilidad. Nos referimos a la cédula, el pasaporte electrónico y la nueva licencia de conducir. Tres instrumentos fundamentales que impactan directamente la identidad civil y electoral, la movilidad internacional y la seguridad vial de millones de dominicanos.

Este próximo jueves 26 de febrero quedará formalmente iniciado el proceso de renovación de la nueva licencia de conducir, con la entrega del primer ejemplar al presidente de la República, Luis Abinader. A partir del 2 de marzo de 2026, toda la población que tenga su licencia vencida o proxima a vencer podrá comenzar su proceso de renovación conforme al mes de su cumpleaños, como tradicionalmente se ha realizado.

Sin embargo, lo que inicia no es solo un proceso administrativo. Es una transformación estructural del sistema de tránsito dominicano, luego de más de 20 años sin una renovación profunda del documento. La nueva licencia incorpora mayores estándares de seguridad, tecnología que dificulta la falsificación, trazabilidad digital y compatibilidad con sistemas de verificación electrónica. Además, el modelo fue diseñado bajo un esquema autosostenible que elimina el déficit acumulado del sistema, que superaba los RD$643 millones, y proyecta ingresos superiores a los RD$1,000 millones para el Estado.

El nuevo modelo también amplía la cobertura del servicio de 14 a 32 demarcaciones a nivel nacional y extiende su alcance a diez ciudades del exterior, incluyendo Nueva York, Miami, Orlando, Madrid y Barcelona, facilitando el acceso a la diáspora dominicana. A esto se suma la certificación obligatoria de más de un millón de motociclistas mediante evaluaciones teóricas y prácticas, una medida orientada a reducir la siniestralidad vial y elevar la formalidad en el sistema.

La Junta Central Electoral ha desarrollado un cronograma organizado y progresivo para la entrega de la nueva cédula. El pasado 26 de enero el presidente Luis Abinader recibió el primer ejemplar, marcando el inicio simbólico de esta nueva etapa. Durante el mes de febrero, el documento ha sido entregado a autoridades de los partidos políticos del oficialismo y de la oposición, a partidos minoritarios y a incumbentes de instituciones públicas, incluyendo al Defensor del Pueblo y a los miembros del Tribunal Superior Electoral.

A partir del 8 de abril, los ciudadanos podrán iniciar formalmente su renovación según el mes de su cumpleaños, proceso que se extenderá hasta marzo de 2027. Esta nueva cédula incorpora mayores controles biométricos, validaciones dactilares y faciales, materiales de mayor durabilidad y elementos de seguridad avanzados que reducen significativamente el riesgo de suplantación y fraude, fortaleciendo así la transparencia electoral y la confianza institucional.

De igual manera, la Dirección General de Pasaportes ya se encuentra emitiendo el pasaporte electrónico. Este documento cumple con los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), incorpora un chip electrónico con datos biométricos, página de policarbonato, más de 100 medidas de seguridad y protección avanzada contra falsificaciones.

El pasaporte electrónico no solo moderniza el documento de viaje dominicano; fortalece el control fronterizo, mejora la interoperabilidad internacional y posiciona al país con mayores garantías ante otras naciones. En un contexto global donde la seguridad documental es determinante para acuerdos migratorios y confianza internacional, este paso tiene implicaciones estratégicas para la República Dominicana.

Lo que estamos viviendo con estos tres procesos de modernización no es una casualidad ni un conjunto de reformas aisladas. Es el resultado de decisiones estructurales orientadas a transformar el sistema, alinearlo con estándares internacionales y consolidar una verdadera visión integral de Estado.

Estos tres procesos constituyen un verdadero proyecto país. No se trata solo de cambiar documentos, sino de elevar estándares, cerrar brechas históricas y colocar a la República Dominicana en un nivel más competitivo en materia institucional.

El 2026 será recordado como el año en que los dominicanos contamos con nueva cédula, nuevo pasaporte y nueva licencia de conducir.

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