El Índice de Precios del Consumidor (IPC) de Chile registró un sorpresivo aumento mensual de 0.7% en enero pasado, con un alza a doce meses de 3.8%, según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
De acuerdo a los datos publicados por el organismo, “destacaron las alzas de alimentos y bebidas no alcohólicas y de vivienda y servicios básicos, y la disminución en transporte”.
“Once de las trece divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación mensual del índice, y dos presentaron incidencias negativas”, detalló el INE.
Entre las divisiones con aumentos en sus precios destacaron alimentos y bebidas no alcohólicas (1%) y vivienda y servicios básicos (1.2%).
Entre las divisiones que consignaron bajas mensuales en sus precios destacó transporte (-1.6%).
Específicamente en los alimentos, los aumentos más importantes fueron las carnes (1.8%) y el pan, los cereales, harinas y pastas (1.0%), mientras que el descenso más importante en la división de transporte fue el transporte aéreo de pasajeros (-19.2%), señaló el organismo.
Chile se recuperó más rápido de lo esperado tras la pandemia, con un aumento histórico del PIB del 11.7% en 2021, pero en 2022 se comenzó a ralentizar y cerró con un crecimiento del 2.4%.
Las ayudas económicas entregadas por el Gobierno para paliar el impacto de la crisis, así como los retiros anticipados de los fondos de pensiones, impulsaron considerablemente el consumo y dispararon la inflación, a lo que se sumaron los efectos de la guerra en Ucrania.
Tras un agresivo aumento de tasas para contener la inflación desbocada, que llevó al tipo de interés referencial a mantenerse en el máximo histórico del 11.25% durante varios meses, el Banco Central chileno empezó el pasado julio a reducirlas hasta el 7.25% actual.
Con la inflación contenida, que cerró 2023 en el 3.9%, el gran reto de Chile para 2024 es volver a crecer.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que el PIB chileno se expandirá este año un 1.8%, un pronóstico similar al del Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que el Gobierno chileno es un poco más optimista y proyecta una expansión de hasta el 2.5%.
