Para Roberto Herrera, el dinámico presidente de la Cámara Americana de Comercio (Amchamdr), las empresas existen para ganar dinero -después de todo, este vendría a ser su leitmotiv-, lo cual no tiene de malo y mucho de bueno: no solo permite generar empleos, sino también crear riqueza y aportar al desarrollo del país.

Su criterio es que los empresarios responsables y honestos, que cumplen y pagan impuestos, no tienen nada que esconder porque llenan con transparencia sus obligaciones fiscales. Por tanto, no evaden sus compromisos con el Estado y con la sociedad. Esto es responsabilidad y liderazgo empresarial.

Herrera se inscribe en ese grupo de empresarios diáfanos y productivos. Dice que esos hombres y mujeres de negocios tienen y presentan su licencia ambiental, para así reafirmar que son honestos y no tienen nada que ocultar.

Él es tan laborioso que, según dijo, quisiera que el día tuviera 28 horas para poder hacer más en más tiempo.

«Es mucho sacrificio -confiesa-, mis días arrancan muy temprano y terminan muy tarde; todos mis días son iguales, no tengo días de fiesta, ni días de vacaciones; yo lo combino igual, aprender a vivir el presente».

Este hombre infatigable, con más de 25 años en el sector energético, participó en «Los Retos de Liderazgo Empresarial», dentro del ITCI: Leadership Summit. Allí dijo que afronta el gran reto de identificar los talentos para el área tecnológica de dicho sector, recursos humanos que a veces no están disponibles en el país.

La virtud del NO

Expresó que no le gusta fallar ni que le fallen. Manifestó que hay que aprender a decir que no y que él lo aprendió muy tarde. Decir NO es una gran virtud. Ahora lo sabe y puede decirlo con la experiencia que dan los años.

Apunta que uno de los desafíos sería restablecer el servicio eléctrico luego de una catástrofe como el paso de un huracán o el impacto de un terremoto. El país vive amenazado por sismos y ciclones, y por eso es necesario tener un plan de contingencias para responder a tiempo.

«En ese sentido hemos armado junto con el equipo todos los protocolos correspondientes para garantizar esa recuperación, y una de las grandes cosas es yo quitarme del medio, porque no soy yo el que está en la sala de control o el técnico que está en la línea tratando de reconectar los cables».

Así, con su larga experiencia, ha aprendido «a salirse del medio y no desesperarse ante esa situación, y dejar que el equipo responsable de esas operaciones haga su trabajo».-

Si te gustó compartelo!