Vieja enemistad
Israel e Irán llevan años enzarzados en una rivalidad sangrienta cuya intensidad fluctúa en función del momento geopolítico.
Su pulso se ha convertido en una de las principales fuentes de inestabilidad en Medio Oriente.
Pero los últimos acontecimientos los han llevado a una confrontación abierta que sólo aumentó con los ataques de este sábado.
Las secuelas de los ataques en Irán
Estas imágenes, obtenidas de redes sociales y verificadas por la agencia de noticias Reuters, muestran algunas zonas que fueron impactadas en Teherán por los ataques de Estados Unidos e Israel:



La decisión de Estados Unidos e Israel de sumergirse en una nueva guerra con Irán crea un momento muy peligroso con consecuencias impredecibles. Israel utilizó la palabra «preventivo» para justificar su ataque.
Las pruebas demuestran que no se trata de una respuesta a una amenaza inminente, como implica la palabra «preventivo».
En cambio, es una guerra elegida.
Israel y Estados Unidos han calculado que el régimen islámico de Irán es vulnerable, ya que se enfrenta a una grave crisis económica, a las consecuencias de la brutal represión de las protestas a principios de año y a unas defensas aún muy dañadas por la guerra del verano pasado. Su conclusión parece haber sido que se trataba de una oportunidad que no debía desaprovecharse.
También supone otro golpe al tambaleante sistema del derecho internacional.
En sus declaraciones, tanto el presidente Donald Trump como el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmaron que Irán era un peligro para sus países; Trump dijo que era un peligro global.
El régimen islámico es sin duda su enemigo acérrimo. Pero es difícil ver cómo se aplica la justificación legal de la autodefensa, dada la enorme disparidad de poder entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por otro.
BBC
