La industria cinematográfica, históricamente conocida por su alto consumo de energía y recursos, se está adaptando a los obstáculos del cambio climático. Más producciones están adoptando prácticas sostenibles para reducir su huella de carbono y contribuir a la protección del medio ambiente.
Este cambio no solo responde a la creciente demanda de los consumidores por productos más ecológicos, sino también a la necesidad de alinearse con las regulaciones medioambientales que están surgiendo en diversas partes del mundo. Sin embargo, el “cine verde” presenta desafíos y oportunidades en cuanto a los costos de producción, ya que muchas prácticas implican inversiones iniciales más altas.
Debido al consumo de energía en los rodajes, la creación de decorados, el transporte de equipos y personal, y el uso de recursos como papel y plásticos, la huella de carbono de una película puede ser notoria. Según un estudio realizado por la British Film Institute (BFI), una producción cinematográfica promedio puede emitir hasta 500 toneladas de CO2, lo que equivale a las emisiones anuales de unos 100 hogares.
Una de las estrategias para reducir la huella de carbono en los rodajes es la electrificación de los equipos utilizados durante la producción. Tradicionalmente, los generadores a diésel son una de las principales fuentes de emisiones en un set de filmación. Sin embargo, se ha comenzado a utilizar energía renovable, como la solar y la eólica, para alimentar los equipos de iluminación y sonido. También se están utilizando baterías de larga duración y vehículos eléctricos para el transporte.
El uso de materiales reciclados y la minimización de residuos también son factores en la sostenibilidad cinematográfica. Estudios como Warner Bros. y Universal Pictures implementaron políticas de reciclaje en sus sets, reutilizando materiales como madera y metal para la construcción de decorados. De hecho, muchas producciones ahora prefieren alquilar o reutilizar decorados en lugar de construir nuevos desde cero.
Los guiones, “storyboards” y documentos administrativos ahora se distribuyen de manera digital, lo que disminuye el desperdicio de recursos físicos. Según un informe del Producers Guild of America (PGA), algunas producciones lograron reducir hasta un 90% el uso de papel gracias a la digitalización.
Aunque las prácticas sostenibles pueden aumentar los costos iniciales, especialmente en términos de inversión en tecnología verde, estas medidas generan menos a largo plazo. La adopción de energías renovables puede reducir el gasto en combustible, y el uso de materiales reciclados y decorados reutilizables puede disminuir los precios de construcción.
Un ejemplo es el de la película “Avatar: El camino del agua” (2022), producida por 20th Century Studios, que adoptó un enfoque sostenible durante su rodaje. El equipo de producción instaló paneles solares en el set para reducir el consumo de energía y utilizó agua reciclada para minimizar el uso de recursos naturales.
De hecho, el Green Production Guide, una herramienta desarrollada por el PGA ayuda a los productores a calcular el costo-beneficio de implementar prácticas sostenibles, ofreciendo recursos y recomendaciones para la eficiencia energética, el reciclaje y la reducción de emisiones. Esta herramienta permite a las producciones gestionar de manera eficaz sus presupuestos al tiempo que disminuyen su impacto ambiental.
Según EcoSet, una empresa especializada en la sostenibilidad cinematográfica, el uso de energías renovables y prácticas ecológicas puede aumentar inicialmente el valor de producción entre un 5% y un 15%. Sin embargo, muchas producciones informan que estos costos se recuperan en un plazo de dos a tres años gracias a la reducción en el gasto de recursos y energía.
Estudios
Warner Bros. es pionera en la implementación de prácticas sostenibles, con su programa Warner Bros. Green. Este programa tiene como objetivo reducir las emisiones de carbono en todas sus producciones, minimizar el uso de recursos no renovables y fomentar el reciclaje. Desde 2020, todas las producciones de Warner Bros. implementan políticas de cero residuos, y el estudio es uno de los primeros en colocar paneles solares en sus instalaciones de filmación.
Por su parte, Sony Pictures Entertainment lanzó la iniciativa Sustainable Sony con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 30% para 2025. La empresa instaló sistemas de energía renovable en varios de sus estudios de producción y está trabajando en la electrificación de todos sus vehículos de transporte en el set.
Netflix, uno de los gigantes del “streaming”, anunció su compromiso de alcanzar la neutralidad de carbono. La plataforma está invirtiendo en créditos de carbono para compensar sus emisiones y lanzó su propia guía de producción ecológica para incentivar a los creadores a adoptar prácticas más sostenibles.
En Reino Unido, la British Academy of Film and Television Arts (BAFTA) creo la iniciativa Albert, un programa que ofrece certificación de sostenibilidad para las producciones que cumplan con ciertos estándares ecológicos. Esta certificación fue obtenida por películas como “1917” (2019) y No Time to Die” (2021).
Control
A medida que las regulaciones gubernamentales sobre el cambio climático se vuelven más estrictas, las productoras de cine están cada vez más presionadas para reducir su impacto ambiental. Los espectadores están demandando mayor responsabilidad ambiental por parte de las empresas, lo que está motivando a los estudios a integrar prácticas sostenibles en sus operaciones.
Según un informe de PricewaterhouseCoopers (PwC), la inversión en tecnologías verdes dentro de la industria del entretenimiento podría generar ahorros anuales de hasta US$5 millones para 2030, debido a la reducción en el consumo de energía y materiales.
