En un momento histórico que subraya una transformación en la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela, este jueves Washington será el epicentro de un inédito encuentro diplomático en el que representantes del nuevo Gobierno venezolano, liderado por Delcy Rodríguez, y de la oposición, encabezada por la premio Nobel de la Paz María Corina Machado, coincidirán en la capital estadounidense.
La Casa Blanca recibirá por primera vez a Machado, quien ha sido mantenida al margen del proceso de transición desde que una operación militar estadounidense culminó hace once días con la captura del expresidente Nicolás Maduro. La líder opositora sostendrá mañana una reunión cara a cara con el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, en un almuerzo privado que busca abordar el futuro político y democrático de Venezuela.
Paralelamente, el Gobierno interino venezolano encabezado por Delcy Rodríguez, designada tras la caída de Maduro, ha enviado emisarios para reunirse con altos funcionarios en Washington, en un gesto que refleja la voluntad de reabrir canales diplomáticos rotos tras años de tensiones.
Este simultáneo ejercicio de diplomacia evidencia la “nueva realpolitik” de Trump, que opta por un enfoque pragmático y flexible ante la compleja crisis venezolana: dialogar con ambos bandos a la vez para posicionar a Washington como actor central en la transición. Rodríguez ya había conversado telefónicamente con Trump, quien definió la comunicación como “muy buena” y productiva, mientras Caracas reporta avances como la liberación de presos políticos —un punto clave también para la oposición y la comunidad internacional— aunque aún con cifras y procedimientos bajo escrutinio.
La visita de Machado y la presencia de los emisarios de Rodríguez simbolizan dos visiones distintas del rumbo político y económico que podría tomar Venezuela, así como la disputa por legitimidad y apoyo frente a la administración estadounidense. El resultado de estos encuentros podría marcar un antes y un después en la relación bilateral EE.UU.–Venezuela y en la búsqueda de una salida negociada a una larga crisis que ha marcado profundamente la política regional
