Por : Ángel Puello 

Cumplir años es fácil. Cumplir años sin perder el pulso, sin vender el criterio y sin “ponerle bozal” a la conversación pública, ya es otra cosa. Por eso hoy me tomo este espacio para felicitar a AlMomento.net, que arriba a 18 años de publicación ininterrumpida este 11 de enero de 2026, con una realidad que se siente: se ha convertido en una gran plataforma  de pluralidad .

Lo digo desde una posición muy concreta: como articulista. Yo suelo escribir artículos de opinión que son, muchas veces, desahogo: textos nacidos de inquietudes, de observar la realidad dominicana, la política, la vida diaria, lo que se oye en la calle y lo que se grita en redes. Y si algo me ha confirmado esta experiencia es lo siguiente: en todo el tiempo que llevo publicando en Al Momento, nunca he sentido que un artículo “no se pueda” porque toca intereses, porque incomoda a un grupo, porque le da “picazón” a un político o porque afecta una agenda. Eso, es en un ecosistema donde  existen  medios  que caminan con tijeras en el bolsillos.

AlMomento no solo presume de ser “variado, imparcial, creíble y fácil de leer”; también lo explica con hechos: nació el 11 de enero de 2008, y desde el inicio apostó por un concepto que hoy parece normal pero que en ese momento fue disruptivo: actualización constante, portada viva, noticia “al instante”, sin esperar el ciclo impreso del día siguiente. El propio medio reconoce que ese estilo empujó a otros a hacer lo mismo, generando una competencia informativa más saludable, donde el mayor ganador termina siendo el lector. 

Pero si hay una decisión editorial que define el “carácter” de AlMomento —y que muchos medios evitan— es esta: permitir comentarios debajo de las noticias con un nivel de libertad poco común. Ellos mismos lo afirman sin rodeos: que no responden a grupos económicos ni orientaciones políticas, y que por eso dejan comentar “sin censuras ni cortapisas”, convirtiéndose en un termómetro social de un segmento importante del país. 

Ese detalle, que algunos minimizan, es gigantesco: porque un medio no es solo lo que publica; es también lo que permite que el país se diga a sí mismo.

Y aquí entra otro punto que para mí tiene peso: en la página de Opinión se sienten corrientes diversas, enfoques distintos, estilos que no se parecen. No es la típica vitrina de “una sola melodía” donde todo el que escribe parece estar leyendo el mismo guion. AlMomento se abrió, desde temprano, a la idea de que opinar no es un privilegio reservado a “nombres sonoros”, sino una herramienta ciudadana: dio entrada a decenas de dominicanos de distintos niveles sociales para escribir como articulistas. 

Ese gesto, bien administrado, convierte al medio en patrimonio comunicacional: algo que conviene proteger, porque contribuye a que el país discuta, se contradiga, se drene… y se corrija.

Detrás de esa estructura está un nombre clave: Saúl Pimentel, presidente de la empresa editora (Noticias Al Momento SRL) y figura histórica en la comunicación dominicana. 

Listín Diario lo retrataba hace años como un apasionado del “periodismo vanguardista”, destacando su tránsito por medios tradicionales y su salto a lo digital con la creación de almomento.net, además de su vínculo con proyectos de noticias históricos  como CDN. Saul  Pimentel ha sido un gran visionario de la Comunicacion informativa de nuestro país l.

Y el propio universo informativo alrededor de AlMomento ha documentado su trayectoria: desde su etapa como editor político, su rol en iniciativas televisivas y su apuesta por formatos noticiosos continuos. 

Otro rasgo que a veces no se valora como se debe: AlMomento no se quedó en “un portal”. Construyó también una división radial, con boletines informativos “Noticias Al Momento” difundidos por más de 20 emisoras (y descritos por fuentes como un alcance aún mayor en radio), con voz reconocible para el oyente. 

Eso es visión: entender que la audiencia dominicana es multicanal, que el país se informa en el celular… pero también en la guagua, en la cocina, en el colmado, en la calle.

Ahora bien, la libertad no es un adorno: es una responsabilidad. Y AlMomento también lo deja claro en su política editorial: publica artículos de opinión sin “corregir redacción”, pero se reserva el derecho de rechazar textos mal redactados o con faltas graves. Es decir: apertura sí, pero con un mínimo de orden. 

Eso es sano, porque la libertad de expresión no debería convertirse en un vertedero; debería ser un espacio donde el país se exprese con fuerza, sí, pero también con un estándar básico.

Por eso mi felicitación no es una frase de compromiso. Es una posición: un medio que aguanta 18 años informando, abriéndose a opiniones diversas, dejando que la gente comente, y sosteniendo una identidad independiente, no es cualquier cosa. 

En una época donde abundan las narrativas empaquetadas, los silencios comprados y las opiniones “con filtro”, un espacio así funciona como válvula democrática.

Ojalá AlMomento siga haciendo lo que muchos prometen y pocos cumplen: informar al momento, y dejar pensar al país en voz alta. Felicidades por estos 18 años. Y que los próximos sean con más periodismo, más pluralidad… y la misma falta de miedo.

angelpuello@gmail.com 

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