Con casi tres décadas de trayectoria, esta destacada ejecutiva, productora y promotora del entretenimiento se ha convertido en un referente de perseverancia, liderazgo femenino, innovación y compromiso con el desarrollo del cine y la comunicación dominicana.
Por Ángel Puello
Presidente de la fundacion Todo es Posible
Cada semana he asumido el compromiso personal de escoger una personalidad dominicana que, desde el arte, la cultura, el deporte, la comunicación, el empresariado o cualquier otra actividad de nuestra sociedad, esté dejando huellas positivas que merezcan ser reconocidas.
Muchas de las personas sobre las que escribo ni siquiera las conozco personalmente. A algunas nunca les he dado la mano; otras forman parte de mi entorno profesional o personal. Pero eso es secundario. Lo verdaderamente importante es identificar dominicanos cuyos ejemplos puedan servir de inspiración a las nuevas generaciones.
Esta iniciativa de opinión semanal tiene una finalidad esencial: construir, reconocer lo bueno, estimular el trabajo honesto y recordar que nuestra sociedad también está llena de personas extraordinarias que merecen ocupar espacios en los medios de comunicación.

Esta semana he escogido a una mujer que representa precisamente esos valores: Zumaya Cordero.
Y la he escogido porque su historia profesional contiene una enseñanza poderosa: los grandes resultados no aparecen de la noche a la mañana. Son consecuencia de años de sacrificios, preparación, perseverancia, aprendizaje y capacidad para reinventarse.
UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN QUE MERECE CONTARSE

Zumaya Cordero es actualmente una de las figuras femeninas vinculadas al desarrollo de la industria cinematográfica y del entretenimiento en República Dominicana.
Su trayectoria de aproximadamente 28 años en Caribbean Cinemas, donde ocupa la Dirección General de Operaciones, constituye un ejemplo de crecimiento profesional sostenido.
Lo verdaderamente admirable es que no llegó a esa posición por casualidad. Su carrera se ha desarrollado mediante un proceso de aprendizaje y ascenso dentro de la organización.
Ella misma ha expresado públicamente el orgullo que siente por haber escalado posiciones sin saltarse etapas.
¡Qué extraordinaria enseñanza para tantos jóvenes que desean alcanzar el éxito inmediatamente!
En una sociedad donde muchas veces se pretende obtener grandes resultados sin recorrer el camino necesario, Zumaya demuestra que la paciencia, la disciplina y la constancia siguen siendo herramientas fundamentales para triunfar.
MUCHO MÁS QUE UNA EJECUTIVA DEL CINE

Sería injusto limitar su trayectoria a la administración de salas cinematográficas.
Zumaya ha participado en importantes iniciativas de producción, distribución, promoción y exhibición de películas dominicanas, contribuyendo a que nuestro talento encuentre mayores oportunidades.
Su vinculación con Caribbean Films le ha permitido participar en proyectos como Colao, Qué León y La trampa, producciones que forman parte de la evolución comercial del cine dominicano.
Especialmente significativo resulta el caso de Qué León, reconocida por convertirse en la primera película dominicana que llegó a Netflix, abriendo una ventana internacional para nuestra cinematografía.
Su experiencia abarca más de catorce proyectos relacionados con películas, series, documentales y otros formatos de entretenimiento.
También ha estado vinculada a la producción de importantes espectáculos y eventos, incluyendo los Premios Soberano, así como iniciativas destinadas a la televisión y las plataformas digitales.
Esto demuestra algo fundamental: estamos ante una profesional que ha comprendido que el entretenimiento moderno exige versatilidad.
Hoy no basta con conocer el cine tradicional. Hay que entender las redes sociales, las nuevas audiencias, las plataformas de distribución, los contenidos digitales y las transformaciones de la comunicación.
Zumaya ha sabido desarrollarse en ese escenario cambiante.
UNA MUJER QUE HA CONTRIBUIDO A ABRIR CAMINOS

Otro aspecto que considero digno de reconocimiento es su participación en iniciativas destinadas a fortalecer las oportunidades de nuevos realizadores cinematográficos.
La alianza entre Caribbean Films Distribution y la Dirección General de Cine para apoyar la distribución y exhibición de producciones nacionales constituye un ejemplo de ese compromiso institucional.
En ese contexto, Zumaya ha defendido públicamente la importancia de trabajar junto a productores y directores emergentes.
Esa visión merece destacarse porque el verdadero liderazgo no consiste únicamente en alcanzar posiciones importantes, sino también en contribuir a que otros puedan avanzar.
Su participación en actividades de reconocimiento a figuras del cine dominicano, como el Paseo de las Estrellas del Cine Dominicano, refleja igualmente su vinculación con iniciativas que preservan y celebran nuestra memoria cultural.
EL VALOR HUMANO DETRÁS DE LA PROFESIONAL
Hay algo que me llama particularmente la atención al revisar entrevistas y publicaciones sobre Zumaya Cordero.
Además de sus responsabilidades empresariales, aparece una mujer que concede enorme importancia a su familia, a las relaciones humanas y al trabajo colectivo.
Madre de tres hijas, esposa y abuela, ha compartido públicamente reflexiones sobre el equilibrio entre la vida familiar y las exigencias profesionales.
En distintos perfiles periodísticos se destacan cualidades como su humildad, entusiasmo, positivismo, pasión por el trabajo y energía para emprender nuevos proyectos.
Su concepción del liderazgo también merece atención: dirigir con firmeza, pero sin perder el respeto, la colaboración y la confianza en los equipos humanos.
Ese enfoque resulta especialmente valioso en tiempos en que algunas personas confunden autoridad con arrogancia y liderazgo con protagonismo individual.
Las grandes organizaciones necesitan profesionales capaces de producir resultados, pero también seres humanos que comprendan la importancia de escuchar, respetar y valorar a quienes trabajan a su lado.
REPÚBLICA DOMINICANA TAMBIÉN ES TIERRA DE OPORTUNIDADES
Quiero detenerme en una reflexión que considero esencial.
Con frecuencia escuchamos a jóvenes dominicanos afirmar que aquí no existen oportunidades y que la única posibilidad de progresar consiste en abandonar el país.
Es cierto que enfrentamos enormes dificultades. Las oportunidades no siempre son abundantes y muchas personas deben superar obstáculos económicos, sociales y profesionales.
Negarlo sería desconocer nuestra realidad.
Sin embargo, historias como la de Zumaya Cordero demuestran que también existen caminos para crecer, emprender, desarrollarse y alcanzar posiciones importantes dentro de nuestra propia nación.
Su experiencia incluso incluye una etapa de estudios en Puerto Rico, lo que recuerda que prepararse fuera del país y construir una carrera en República Dominicana no son caminos incompatibles.
El mensaje no es que todos deban quedarse ni que triunfar sea fácil. El mensaje es que debemos prepararnos para crear oportunidades donde aparentemente no existen.
Necesitamos jóvenes que estudien, que aprendan oficios, que dominen nuevas tecnologías, que desarrollen habilidades de comunicación y que entiendan que ninguna posición importante se construye únicamente con deseos.
Necesitamos más perseverancia y menos resignación.
UN RECONOCIMIENTO QUE VA MÁS ALLÁ DEL CINE
Desde mi experiencia de más de cuatro décadas vinculado a la comunicación y la producción audiovisual, considero que historias como esta deben divulgarse con mayor frecuencia.
No podemos dedicar todos nuestros espacios mediáticos a los escándalos, los conflictos, las confrontaciones y las noticias negativas.
También debemos reconocer a quienes construyen, producen, innovan y generan oportunidades.
Zumaya Cordero representa una trayectoria que conecta el cine, la producción, la gestión empresarial, los eventos, la comunicación y las nuevas plataformas de entretenimiento.
Su historia demuestra que una mujer dominicana puede desarrollarse profesionalmente, asumir grandes responsabilidades, participar en proyectos de alcance internacional y mantener sus valores personales.
Por eso he querido dedicarle esta entrega de mi columna semanal.
Mi reconocimiento a Zumaya Cordero por su perseverancia, por sus aportes a la industria cinematográfica y por demostrar que el éxito verdadero se construye trabajando, aprendiendo y creyendo en lo que hacemos.
Ojalá muchos jóvenes estudien historias como la suya y comprendan que los sueños necesitan algo más que entusiasmo: requieren disciplina, preparación, paciencia y determinación.
Porque, al final, la historia de Zumaya Cordero nos deja una enseñanza que merece multiplicarse por toda la República Dominicana:
¡SÍ SE PUEDE! Y CUANDO EL TALENTO SE UNE A LA PERSEVERANCIA, LOS SUEÑOS PUEDEN CONVERTIRSE EN GRANDES REALIDADES.
*El autor es productor audiovisual, asesor de comunicación , escritor y presidente de la fundación Todo es Posible .
