Por Ana Celia Castillo

Santo Domingo.- La celebración este domingo del Día Nacional del Agrónomo encuentra al sector agropecuario dominicano ante una tarea que va más allá de aumentar la producción: contar con profesionales capaces de responder a la tecnificación del campo, las amenazas sanitarias, el cambio climático y la renovación de una fuerza laboral que envejece.

En República Dominicana, el Día Nacional del Agrónomo se conmemora cada 4 de octubre y pone en relieve el papel de estos profesionales en áreas como la producción de alimentos, la asistencia técnica, el manejo de los suelos y la seguridad alimentaria.

Este año, sin embargo, la fecha coincide con un debate más amplio sobre las capacidades que necesita el sector para afrontar los cambios tecnológicos y productivos. La Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) colocó precisamente la formación de profesionales en el centro de su XXVIII Encuentro Nacional de Líderes del Sector Agropecuario, celebrado en septiembre en Bávaro, Punta Cana, bajo el lema “Capital Humano y Formación: Los Desafíos para la Transformación Competitiva de la Agropecuaria y la Agroindustria Dominicana”.

ESPECIALISTAS PARA UNA AGRICULTURA CON NUEVAS AMENAZAS

Uno de los planteamientos más concretos surgidos de ese encuentro fue formulado por el presidente ejecutivo de la JAD, Osmar Benítez, quien consideró urgente preparar profesionales especializados para enfrentar las amenazas sanitarias que afectan a la agricultura dominicana.

Benítez propuso formar al menos 20 especialistas con maestrías en entomología, fitopatología, nematología y virología, disciplinas esenciales para detectar, prevenir y controlar plagas y enfermedades que pueden comprometer la producción agrícola.

La propuesta muestra que la discusión sobre el futuro de la profesión no se reduce al número de graduados. También importa la disponibilidad de especialistas capaces de atender problemas cada vez más complejos de sanidad vegetal y de aportar respuestas basadas en investigación y conocimiento técnico.

LA NECESIDAD ESTÁ EN LAS CAPACIDADES

No existe, en las fuentes oficiales consultadas, una cifra nacional actualizada que permita establecer cuántos agrónomos necesita República Dominicana ni calcular un déficit general de estos profesionales.

Lo que sí está documentado es la necesidad de ampliar y diversificar las capacidades del sector, especialmente en áreas especializadas.

Durante el encuentro de la JAD, el presidente Luis Abinader destacó la importancia de formar técnicos y especialistas, impulsar la investigación y estimular el ingreso de nuevos profesionales a las ciencias agrícolas. El ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, señaló además el relevo generacional como uno de los principales desafíos para el futuro de la agropecuaria.

La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) se ha sumado a ese esfuerzo. En septiembre de 2026, la universidad y la JAD firmaron un acuerdo de cooperación para fortalecer la formación, la investigación, la innovación, la transferencia tecnológica y la capacitación continua vinculadas con el sector agropecuario.

La oferta técnica también se está ampliando. El Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) informó que dispone de 94 programas dirigidos al sector agropecuario y la agroindustria, incluidos 19 relacionados con nuevas especialidades y tecnologías de la Industria 4.0, como agricultura de precisión, agromática, agrobótica, drones, sensores de humedad, GPS agrícola y sistemas digitales de monitoreo.

UN AGRÓNOMO PARA UN CAMPO CADA VEZ MÁS TECNOLÓGICO

El ejercicio profesional también ha cambiado. La agricultura de precisión, la automatización, la biotecnología, los sistemas de información geográfica, el análisis de datos y los cultivos bajo ambientes controlados están incorporando herramientas que hace pocos años tenían una presencia mucho menor en las explotaciones agrícolas.

Para la JAD, la innovación tecnológica será determinante para elevar la productividad, mejorar la competitividad y responder a factores como el cambio climático y las exigencias de los mercados internacionales.

En paralelo, el Ministerio de Agricultura ha establecido para el período 2026-2028 prioridades que incluyen la mecanización y tecnificación, el fortalecimiento de la sanidad vegetal y pecuaria, la investigación aplicada, la diversificación productiva, el desarrollo de cadenas de valor y una mayor articulación institucional.

Ese escenario modifica también el perfil profesional que necesita el campo: al conocimiento agronómico se suman competencias digitales, capacidad de análisis y manejo de tecnologías aplicadas a la producción.

JÓVENES PARA GARANTIZAR LA CONTINUIDAD

La incorporación de nuevas generaciones constituye otra de las preocupaciones del sector.

Las cifras disponibles sobre graduación permiten observar que los egresados de carreras agrícolas representan una proporción reducida dentro del conjunto de titulados universitarios.

En una investidura de la UASD realizada en junio de 2026, la universidad graduó a 1.372 profesionales de grado en la Región Norte. De ese total, solamente cuatro correspondieron a Ciencias Agronómicas y Veterinarias, según informó Noticias SIN al reseñar la ceremonia celebrada en Puerto Plata.

Por su parte, el Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola informó que en octubre de 2026 graduaría a 23 agrónomos y 34 médicos veterinarios, como parte de su contribución a la renovación profesional del sector.

Estos datos no permiten determinar por sí solos un déficit nacional de agrónomos, pero sí ayudan a explicar la preocupación por atraer jóvenes hacia las ciencias agrícolas y ampliar las oportunidades de desarrollo profesional en el campo.

MÁS CONOCIMIENTO PARA PRODUCIR MEJOR

La tarea del agrónomo ya no consiste únicamente en elevar los rendimientos. También implica utilizar de forma más eficiente el agua y el suelo, reducir pérdidas, prevenir enfermedades, incorporar nuevas tecnologías y acompañar a los productores en mercados cada vez más exigentes.

Las conclusiones del encuentro de la JAD apuntaron, en ese sentido, a la tecnificación del riego, la renovación de plantaciones, el fortalecimiento de la sanidad agropecuaria, la investigación, la mejora de la calidad y la industrialización.

El desafío consiste, por tanto, en conectar ese conocimiento con las necesidades concretas de los productores, especialmente de los pequeños y medianos, para que la innovación no permanezca limitada a los centros de investigación o a las grandes explotaciones.

De ahí la importancia de iniciativas que acerquen a las universidades, el Estado y las organizaciones de productores, como el acuerdo suscrito entre la UASD y la JAD.

EL FUTURO DE UNA PROFESIÓN ESTRATÉGICA

El Día Nacional del Agrónomo llega así con una cuestión de fondo: cómo asegurar que República Dominicana disponga de profesionales y especialistas capaces de convertir la ciencia, la tecnología y la experiencia productiva en mayor eficiencia, seguridad alimentaria y competitividad.

La respuesta pasa por ampliar la formación avanzada, atraer a más jóvenes, actualizar los programas de estudio y fortalecer los vínculos entre investigación, asistencia técnica y producción.

Más que una fecha conmemorativa, el 4 de octubre ofrece una oportunidad para mirar hacia el futuro de una profesión que sigue siendo estratégica para el campo dominicano.

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