Convertir la noche en una nueva jornada de oportunidades permitiría crear empleos, ampliar los servicios, fortalecer el turismo y aprovechar mejor una economía que no necesariamente tiene que dormir cuando cae el sol.

Por Angel Puello

Presidente fundación Todo es Posible 

República Dominicana ha demostrado una extraordinaria capacidad para crecer, atraer turistas y generar nuevas actividades económicas. Sin embargo, todavía tenemos una enorme oportunidad frente a nosotros: desarrollar una verdadera economía 24/7.

No estoy hablando de convertir la noche exclusivamente en discotecas, bares y entretenimiento. La economía nocturna es mucho más.

Hablamos de restaurantes, supermercados, farmacias, transporte, logística, centros de distribución, industrias, servicios médicos, tecnología, centros de llamadas, gimnasios, comercios, cultura, espectáculos, entregas a domicilio y determinadas oficinas de servicios públicos y privados funcionando mediante diferentes turnos.

Los números demuestran que existe una base sobre la cual avanzar. Según el Banco Central, durante los primeros siete meses de 2026 la economía dominicana creció 4.5 %. Solo en julio, hoteles, bares y restaurantes crecieron 5.6 %, mientras transporte y almacenamiento avanzaron 5.2 %. Además, entre enero y julio llegaron por vía aérea 5.8 millones de visitantes internacionales.

Tenemos millones de turistas que no necesariamente quieren que su experiencia termine temprano.

Miremos lo que ocurre fuera.

Londres considera economía nocturna toda actividad desarrollada entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana. No incluye únicamente diversión: incorpora salud, transporte, logística, limpieza y servicios profesionales. Actualmente, alrededor de 1.32 millones de personas trabajan durante esas horas y la actividad económica nocturna aporta miles de millones de libras.

¿Qué podríamos hacer nosotros?

Imagino zonas 24/7 en Santo Domingo, Santiago, Punta Cana, Puerto Plata y otros polos económicos y turísticos, con transporte seguro durante toda la noche. Supermercados y determinados comercios abiertos permanentemente; mercados gastronómicos nocturnos; museos y espacios culturales con horarios extendidos determinados días; actividades deportivas; rutas turísticas nocturnas; mayor movimiento en puertos y centros logísticos, y servicios gubernamentales seleccionados disponibles fuera del horario tradicional.

Incluso podríamos incentivar distritos de economía nocturna donde emprendedores encuentren facilidades para instalar restaurantes, pequeñas empresas, entretenimiento familiar y servicios.

Pero 24/7 no significa que una persona deba trabajar 24 horas. Significa organizar diferentes turnos respetando las jornadas laborales, el descanso y los derechos de los trabajadores. Donde hoy existe un solo turno de empleados, determinadas actividades podrían necesitar dos o tres.

Ahí aparece uno de sus mayores beneficios: crear empleo.

También ayudaría a distribuir determinadas actividades económicas y desplazamientos durante más horas, en lugar de concentrarlo prácticamente todo en los mismos horarios. Una ciudad que produce, compra, vende y presta servicios durante más tiempo aprovecha mejor su infraestructura.

Naturalmente, esto exige seguridad, iluminación, transporte público nocturno confiable, regulación, organización municipal y convivencia con las zonas residenciales.

República Dominicana recibe millones de visitantes, tiene una población joven, una ubicación privilegiada y una economía de servicios cada vez más dinámica.

Quizás ha llegado el momento de hacernos una pregunta:

¿Por qué una economía con tantas posibilidades tiene que acostarse tan temprano?

La noche también puede producir empleos, inversiones y oportunidades. República Dominicana puede comenzar a descubrir que después de las seis de la tarde existe otro país esperando ponerse a trabajar.

angelpuello@gmail.com

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