El artículo publicado en ALMOMENTO.NET debe convertirse en un llamado a la reflexión y a la acción para quienes defendemos la soberanía, el cumplimiento de nuestras leyes y el derecho de la República Dominicana a controlar efectivamente su territorio.
Por Ángel Puello
Presidente de la Fundación Todo es Posible
Hay artículos que informan y hay artículos que despiertan. El publicado por el experimentado periodista Saúl Pimentel, director de ALMOMENTO.NET, bajo el título “¿Cómo tantos haitianos siguen entrando tan fácil a la RD?”, pertenece a esa segunda categoría.
Al terminar de leerlo sentí que Pimentel había colocado sobre la mesa una pregunta sencilla, pero profundamente importante para el futuro de nuestra República Dominicana.
El destacado periodista parte de las propias cifras difundidas por las autoridades migratorias. Según señala, solamente durante los días 26 y 27 de agosto fueron detenidos 2,624 extranjeros en condición migratoria irregular y deportados 2,306.
Ante números de esa magnitud surge inevitablemente la pregunta: si constantemente se realizan operativos, detenciones y deportaciones, ¿cómo continúa existiendo una presencia tan elevada de personas en condición migratoria irregular?
Ahí está el valor del artículo de Saúl Pimentel.
No se conforma con mirar las cifras de deportaciones. Pregunta qué ocurre antes de esas deportaciones. ¿Cómo se producen las entradas irregulares? ¿Existen suficientes controles? ¿Hay fallas de vigilancia? ¿Hay descuido? Pimentel incluso plantea como interrogante si podría existir complicidad y pregunta también si la verja fronteriza que construye el Gobierno será capaz de resolver definitivamente el problema.
Son preguntas que merecen respuestas institucionales claras.
Quienes amamos esta patria no podemos contemplar el problema migratorio simplemente desde las emociones. Debemos exigir orden, legalidad, control fronterizo y respeto absoluto a la soberanía dominicana, siempre dentro de nuestras leyes y del respeto a la dignidad de cada ser humano.
República Dominicana tiene derecho a determinar quién entra en su territorio, bajo cuáles condiciones permanece y cuándo corresponde aplicar las disposiciones establecidas por nuestras leyes migratorias.
Por eso considero revelador y oportuno el planteamiento de Pimentel.
No basta con informar cuántas personas fueron detenidas o deportadas. También debemos conocer qué está ocurriendo en los puntos fronterizos, cuáles mecanismos utilizan las redes que facilitan entradas irregulares, quiénes se benefician económicamente de ellas y qué medidas concretas se están tomando para impedir que una persona deportada pueda regresar irregularmente poco tiempo después.
El problema haitiano no puede recaer exclusivamente sobre los hombros de República Dominicana. La comunidad internacional tiene responsabilidades frente a la profunda crisis que atraviesa Haití. Nuestro país puede ser solidario, pero ninguna solidaridad puede significar renunciar al control de nuestras fronteras ni comprometer indefinidamente nuestros servicios públicos y nuestra estabilidad.
Por eso invito a los dominicanos, especialmente a quienes sentimos profundamente nuestra nacionalidad, a leer, analizar, comentar y compartir este artículo de Saúl Pimentel.
No debemos compartirlo para fomentar odio contra ningún pueblo. Debemos compartirlo para provocar respuestas, soluciones y políticas públicas efectivas.
La pregunta queda planteada ante toda la nación:
¿Cómo tantos haitianos siguen entrando tan fácil a la República Dominicana?
Ahora corresponde que las autoridades respondan.
Y corresponde también que la sociedad dominicana no deje que esa pregunta sea olvidada.
La defensa responsable de nuestra frontera, nuestras leyes y nuestra soberanía también es una forma de defender la patria.
Leer íntegramente “¿Cómo tantos haitianos siguen entrando tan fácil a la RD?”, de Saúl Pimentel, en ALMOMENTO.NET
