Los duques de Sussex, Enrique y Meghan, regresaron este miércoles al Reino Unido, seis años después de su controvertida ruptura con la Casa Real británica, conocida como “Megxit”, según informó el periódico The Telegraph.
La pareja llegó acompañada de sus hijos, los príncipes Archie y Lilibet, quienes se instalarán temporalmente en el país junto a sus padres.
De acuerdo con el medio británico, los duques aterrizaron este mediodía en un avión privado en el aeropuerto de Birmingham, ubicado en el centro de Inglaterra.
Los Sussex vuelven con sus hijos
La decisión de regresar al Reino Unido había sido revelada por medios británicos la semana pasada. El príncipe Enrique, hijo del rey Carlos III, y Meghan Markle optaron por establecerse nuevamente en el país durante un período de tiempo.
Como parte de sus planes, la pareja habría matriculado a sus hijos en un colegio del Reino Unido, una decisión que marca un nuevo capítulo en su relación con el país donde Enrique creció y desarrolló gran parte de su vida dentro de la familia real.
El regreso ocurre seis años después de que Enrique y Meghan anunciaran su decisión de apartarse de sus funciones como miembros sénior de la familia real y trasladaran posteriormente su residencia fuera del Reino Unido.
La salida de los duques provocó una amplia repercusión internacional y dio origen al término “Megxit”, utilizado para describir su separación de las responsabilidades oficiales de la monarquía británica.
Un regreso con atención internacional
La llegada de Enrique y Meghan al Reino Unido vuelve a colocar a la pareja en el centro de la atención de los medios británicos e internacionales.
El regreso también despierta interés por la presencia de Archie y Lilibet, quienes ahora acompañarán a sus padres durante su estancia en territorio británico.
Aunque los duques de Sussex abandonaron sus funciones oficiales dentro de la monarquía, Enrique mantiene vínculos familiares con el rey Carlos III y otros integrantes de la Casa Real.
La decisión de establecerse temporalmente en el Reino Unido representa, por tanto, un movimiento relevante dentro de la vida pública de la pareja, cuya relación con la monarquía ha estado marcada por cambios, tensiones y una intensa cobertura mediática desde su salida de la primera línea de la familia real.
