Por Santos Aquino Rubio

La creación de leyes y sanciones puestas de manifiesto en los tres poderes del Estado con la Constitución Cerrada, el nuevo Código Penal, además del diccionario, en el porvenir inmediato todo ciudadano apegado al respeto y la convivencia pacífica, debe incluirlos en su consulta diaria como consejeros de cabecera.

El diccionario, porque al parecer, ahora no importa el buen hablar, el correcto uso de los vocablos en las calles y en los medios de comunicación, usando con muletillas convertidas en “san Antonio” y otras expresiones vulgares que saltan la escuela, con honrosas excepciones, que ahora deben cuidar para no incurrir en ilícitos penales.

Si queremos una sociedad mejor, hay que aprender, consultar antes de exponer, pensar antes de decir, respetar para ganar respeto y cumplir las leyes, para que las acciones no se reviertan en contra de quienes creen que están por encima del bien y del mal, sobre todo, destruyendo el valor culturar de los medios con plataformas fuera de la ley y, como dijo Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”

El Código Penal trae unos 70 nuevos ilícitos que deben ser estudiados con cuidado, en cualquier momento podemos convertirnos, por ignorancia o inobservancia en reos judiciales y luego lamentarlo.

Este esfuerzo, sin menosprecio de las críticas, razonales o interesadas, constituye el más valioso instrumento que sobre la materia ha logrado el país en más de un siglo, porque podría ayudar a recomponer algunos escenarios que han sido causa de desorden, violencia, corrupción, lenidad, abusos, maltrato a los ciudadanos correctos, a los intereses nacionales y al país.

Y en cuanto a la Constitución de la República, es preciso decir, que gran parte de los ciudadanos no la estudia ni la respeta, hacen y deshacen, opinan sin tener conciencia de su contenido y valor como marco supremo de los derechos, las leyes, el deber ciudadano, el compromiso patrio y mandato legado por los forjadores de la nacionalidad y padres de la dominicanidad.

Respetar la Constitución y hacer valer las leyes es compromiso de todo dominicano, obligación de cualquier extranjero que resida permanente o de paso en el país, o pena de ser castigado conforme a los ilícitos penales, los mandatos civiles y administrativos. ¡A cumplir la ley!

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