András Baka fue elegido este martes por el Parlamento húngaro como nuevo jefe de Estado, en el inicio de una etapa política marcada por el fin de la era de Viktor Orbán.
El reconocido constitucionalista llega a la Presidencia como candidato del partido Tisza, liderado por el primer ministro Péter Magyar, quien obtuvo una amplia mayoría parlamentaria en las elecciones de abril.
Magyar había prometido sustituir a varios altos cargos del Estado, incluido el anterior presidente, Tamás Sulyok, a quienes cuestionaba por su cercanía con el antiguo Gobierno de Orbán.
Un jurista con experiencia europea
Baka, nacido en Budapest en 1952, es considerado uno de los principales expertos húngaros en derecho europeo y procedimientos constitucionales.
Estudió Derecho y posteriormente trabajó en la Academia de las Ciencias de Hungría. También ejerció como profesor invitado en universidades de Alemania, Estados Unidos y Francia.
En 1990 obtuvo un escaño parlamentario como candidato del partido de centro derecha Foro Democrático Húngaro, en las primeras elecciones legislativas celebradas tras la caída del Telón de Acero.
Un año después fue elegido juez delegado de Hungría ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, donde permaneció hasta 2007.
En 2009, con el respaldo de la mayoría parlamentaria, asumió la presidencia del Tribunal Supremo de Hungría.
Destituido tras cuestionar a Orbán
Después de que Orbán llegara al poder en 2010, Baka comenzó a cuestionar sus políticas, especialmente aquellas relacionadas con el creciente control gubernamental sobre la judicatura.
En 2011 fue destituido de la presidencia del Supremo. Cinco años después, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que su despido había vulnerado las normas europeas.
El analista Zoltán Lakner considera que Baka podría recuperar el respeto social hacia la Presidencia, aunque tendrá que afrontar expectativas políticas y sociales contradictorias.
El nuevo mandatario deberá respaldar la transición impulsada por Magyar, pero también conservar su independencia frente al Gobierno y las fuerzas políticas.
En una entrevista reciente, Baka sostuvo que una mayoría de dos tercios en el Parlamento no permite al Gobierno hacer todo lo que quiera.
También señaló que una verdadera transición democrática requiere más que sustituir a los altos funcionarios del Estado.
Una Presidencia con funciones limitadas
La Presidencia de Hungría tiene un mandato de cinco años y cumple principalmente funciones protocolarias, con escasa capacidad ejecutiva.
Magyar ha anunciado que Baka permanecerá en el cargo hasta la elaboración de una nueva Constitución, proceso que comenzaría en otoño.
La eventual reforma constitucional podría modificar las competencias del presidente y la forma en que se elige al jefe de Estado.
Con su llegada a la Presidencia, Baka enfrenta el desafío de acompañar la transformación política de Hungría sin perder su independencia institucional.
El nuevo mandatario está casado y tiene dos hijos.
