En el rezo del Ángelus el papa León XIV habló de las dos caras de la avaricia; la acumulación de dinero y bienes y el descarte de los que necesitan, de los que no tienen comida y pasan privaciones y necesidades, mientras unos pocos que se apropian de la riqueza viven en la abundancia.
“Ante la opulencia de las cosas que se corrompen, están las manos tendidas de quienes no tienen qué comer”, señaló el sumo pontífice, para seguidamente elevar una oración y pedirle a Dios que “nos haga crecer en la caridad, para que a nadie le falte el pan cotidiano”.
Condenó también la avaricia como una “…enfermedad del alma que lleva a perder los sentidos porque embriaga de riquezas, hasta el punto de olvidar a aquellos que lloran de hambre y gritan de sed”.
Al relacionar la última cena con la multiplicación de los panes y los peces, el máximo pastor de la Iglesia católica dijo que la fraternidad comienza en la mesa, porque el acto de bendecir, partir y entregar el pan encuentra su plenitud en la Eucaristía, donde Cristo “nos entrega su misma vida como nuestro hermano en humanidad”.
Añadió después: “Cristo nos enseña que nada se pierde cuando se comparte”.
Todas estas reflexiones del papa caben perfectamente en el momento que atraviesa la humanidad, cuando las guerras y conflictos armados en distintas partes del mundo castigan a pueblos enteros con destrucción y muerte, y con las secuelas del hambre, la escasez y los desplazamientos.
Recientemente, León XIV volvió a expresar su preocupación por las poblaciones afectadas por las guerras, por lo que continúa elevando su llamamiento a la paz como única forma posible de una convivencia justa entre los pueblos de la tierra.
En un mundo donde la mayoría de los líderes parece haber contraído una ceguera total respecto al sufrimiento de los pobres y de los más vulnerables, reconforta escuchar esas exhortaciones formuladas desde la sensatez, emitidas desde la piedad y la preocupación por una humanidad que desoye los mandatos de Dios y parece encaminarse hacia su propia extinción y a la destrucción del planeta.
