La indignación crece en Venezuela por los rellenos de las columnas de la Misión Vivienda.
Allá le llaman “anime” al poliestireno expandido, lo que los cubanos conocemos como poliespuma. En otros países se conoce como unicel, icopor, telgopor, corcho blanco o Styrofoam.
Ese material sirve para neveritas, embalajes o rellenos livianos. Lo que indigna es verlo donde la gente esperaba encontrar estructuras sólidas capaces de sostener vidas, no una maqueta con pretensiones de edificio.
Por eso muchos venezolanos hoy no solo lloran a sus muertos: también preguntan quién construyó, quién aprobó y quién cobró por viviendas que debían protegerlos.