De la televisión tradicional al universo digital, una profesional que convirtió la comunicación, la oratoria y la maestría de ceremonias en una auténtica escuela de vida
Por : Angel Puello
Continuando con los artículos que he venido desarrollando en los últimos tiempos dedicados a figuras y personalidades que me ha tocado conocer, observar, admirar y seguir durante más de cuatro décadas en los medios de comunicación, había uno que tenía pendiente terminar desde el año pasado. Hoy, finalmente, le he colocado el punto final. Está dedicado a una mujer cuya trayectoria constituye una referencia obligada cuando se habla de excelencia, profesionalidad y dominio de la comunicación: Lissette Selman.
En un mundo donde la improvisación muchas veces intenta ocupar el lugar de la preparación, la trayectoria de Lissette Selman representa una poderosa demostración de que el conocimiento, la disciplina, la elegancia profesional y el compromiso con la excelencia siguen siendo caminos seguros hacia el respeto y la admiración.
A lo largo de los años, su nombre se ha convertido en sinónimo de credibilidad, buena dicción, dominio escénico, comunicación efectiva y formación profesional. Hablar de Lissette Selman es hablar de una mujer que ha sabido construir una marca personal basada en el talento, la preparación constante y una impecable conducta profesional.

La televisión dominicana ha sido testigo de su evolución. Presentadora de noticias, conductora de televisión, productora, asesora de imagen y reconocida maestra de ceremonias, ha logrado destacarse en cada escenario donde ha decidido aportar sus conocimientos. Sin embargo, más allá de los títulos y las posiciones ocupadas, existe un elemento que la distingue de manera especial: su capacidad para enseñar.
Lissette no se limitó a desarrollar una carrera exitosa. También decidió compartir su experiencia con las nuevas generaciones. Durante años ha contribuido a la formación de comunicadores, periodistas, presentadores, ejecutivos, profesionales y figuras públicas que buscan perfeccionar sus habilidades de expresión, oratoria, presencia escénica y comunicación estratégica.
En una época donde las redes sociales han transformado las reglas de la comunicación, ella supo comprender que los cambios tecnológicos no sustituyen los fundamentos. Por el contrario, los fortalecen. Mientras muchos veían una amenaza en el crecimiento del entorno digital, Lissette identificó una oportunidad para seguir formando líderes de opinión y comunicadores adaptados a los nuevos tiempos.

Su capacidad para migrar exitosamente desde la televisión tradicional hacia las plataformas digitales constituye una de las características más admirables de su trayectoria. Entendió que la esencia de una buena comunicación no depende del medio utilizado, sino de la calidad del mensaje, la preparación del emisor y el respeto hacia la audiencia.
Otro aspecto que siempre me ha llamado la atención es que Lissette Selman trasciende las banderías políticas y las coyunturas de cada momento. Su prestigio no depende de quién gobierne ni de las tendencias pasajeras. Su reconocimiento nace de algo mucho más sólido: el valor de su trabajo y la consistencia de una carrera construida con profesionalidad.
En innumerables ocasiones se me han acercado jóvenes interesados en incursionar en la radio, la televisión, la comunicación corporativa o el mundo digital. Muchos me preguntan a quién recomiendo para prepararse mejor, para aprender a hablar en público, para proyectar seguridad o para perfeccionar su desempeño profesional. Confieso que uno de los primeros nombres que llega a mi mente es el de Lissette Selman.
Y la razón es sencilla. Ella no enseña únicamente técnicas. Enseña disciplina, respeto por la profesión, preparación continua y amor por la excelencia.
Después de más de cuarenta años observando el desarrollo de los medios de comunicación, puedo afirmar que pocas figuras han logrado combinar con tanto equilibrio el talento, la formación, la elegancia profesional y la vocación de servicio.
Por todo ello, Lissette Selman no es solamente una destacada comunicadora. Es una institución de la comunicación dominicana. Una referencia obligada para quienes desean crecer profesionalmente. Un ejemplo para las nuevas generaciones. Y, sobre todo, una de esas figuras que honran y prestigian el ejercicio de la palabra.
Su legado no se mide únicamente por lo que ha logrado, sino por la cantidad de personas que ha inspirado a lograr más. Esa es, quizás, la mayor conquista que puede alcanzar cualquier profesional de la comunicación: convertirse en una fuente permanente de inspiración para otros.
En la actualidad, los televidentes tienen el privilegio de disfrutar del talento y la profesionalidad de Lissette Selman en el programa La Mirada, que se transmite por el canal 4 de RTVD, espacio que comparte junto a otro destacado profesional de la comunicación dominicana, Víctor Gómez Casanova. Este programa se ha ganado el reconocimiento de numerosos sectores por la calidad de sus entrevistas, el análisis sereno de los temas nacionales, el respeto a la pluralidad de opiniones y el elevado nivel profesional de sus conductores. Muchos destacan la capacidad de ambos comunicadores para abordar asuntos complejos con profundidad, equilibrio y objetividad, aportando contexto y reflexión en tiempos donde la inmediatez suele imponerse al análisis