El pastor Mario Rondón afirmó que las decisiones y actitudes de las personas tienen un papel fundamental dentro del propósito divino, al señalar que los seres humanos no son una constante, sino una variable en la «ecuación de Dios».
Explicó que la respuesta de cada individuo ante la influencia de Dios, la guía del Espíritu Santo y las enseñanzas recibidas puede modificar el rumbo de determinadas circunstancias.
«En la ecuación de Dios nosotros no somos una constante, somos una variable», expresó Rondón, al destacar que las acciones y decisiones personales tienen consecuencias y pueden influir en el desarrollo de los acontecimientos.
Como ejemplo, citó el relato bíblico de la ciudad de Nínive, narrado en el libro de Jonás. Recordó que Dios anunció un juicio sobre la ciudad debido a la violencia y la maldad que prevalecían en ella. Sin embargo, explicó que el rey y el pueblo respondieron con arrepentimiento, ayuno y humillación.
Según señaló, esa reacción produjo un cambio en el desenlace anunciado, dando paso a la misericordia divina.
«Cuando ellos cambiaron de actitud, cambió inmediatamente la consecuencia que venía sobre ellos».
Rondón destacó que este episodio constituye uno de los ejemplos más significativos en las Escrituras sobre la relación entre la justicia y la misericordia de Dios, y cómo el arrepentimiento puede transformar el curso de una situación.
