España al congregar a cerca de 1.5 millones de personas en una multitudinaria misa celebrada en la emblemática plaza de Plaza de Cibeles, en Madrid.
Durante la eucaristía, el Santo Padre dirigió un mensaje centrado en la solidaridad, la responsabilidad colectiva y el compromiso con la sociedad, exhortando a los fieles a abandonar el individualismo y trabajar por el bienestar común. “Es necesario salir del egoísmo y comprometerse con el bien común”, expresó ante una multitud que abarrotó el centro de la capital española.
Asimismo, León XIV advirtió sobre el riesgo de vivir una fe desconectada de la realidad actual, señalando que la religiosidad no debe convertirse en “un museo del pasado que visitar”, sino en una experiencia viva y activa capaz de responder a los desafíos contemporáneos.
Tras la celebración religiosa, el Pontífice sostuvo un encuentro con representantes de los sectores de la cultura, el arte, la economía y el deporte, donde recibió una de las ovaciones más prolongadas de su pontificado. En ese escenario, reiteró la importancia de fortalecer los espacios de entendimiento y cooperación entre los distintos actores de la sociedad.
El Papa aprovechó la ocasión para promover un amplio “diálogo social” que permita construir consensos y afrontar los retos actuales desde la participación y el respeto mutuo. En ese sentido, afirmó que la Iglesia desea formar parte de esas conversaciones, aportando desde su experiencia, con sus aciertos y también reconociendo sus errores.
La jornada consolidó uno de los eventos más multitudinarios de la visita apostólica de León XIV a España y evidenció el impacto de su mensaje, enfocado en la unidad, la reconciliación y el compromiso social como pilares para el futuro de las naciones.
