La modernización de los sistemas de control fiscal está marcando un antes y un después en la recaudación tributaria de América Latina, al demostrar que es posible aumentar significativamente los ingresos del Estado sin necesidad de imponer nuevos impuestos a ciudadanos o empresas. La multinacional suiza SICPA sostiene que el uso de tecnologías avanzadas de identificación y monitoreo en tiempo real permite cerrar las brechas de evasión, combatir el contrabando y eliminar las falsas declaraciones fiscales.
De acuerdo con la empresa, los sistemas modernos de trazabilidad fiscal han permitido a varios países de la región incrementar entre un 20 % y un 50 % la recaudación de impuestos selectivos, gracias a herramientas tecnológicas que garantizan un control más preciso sobre la producción y comercialización de productos sensibles como bebidas alcohólicas y cigarrillos.
Uno de los casos más destacados es el de la República Dominicana, donde la Dirección General de Impuestos Internos ha fortalecido el Sistema de Control y Trazabilidad Fiscal (TRÁFICO), obteniendo resultados históricos en las finanzas públicas.
Las estadísticas oficiales reflejan que entre 2020 y 2023 la recaudación del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) aplicado a bebidas alcohólicas y cigarrillos registró un crecimiento de 41 %, generando ingresos adicionales superiores a los 519 millones de dólares para el Estado dominicano.
Este desempeño no solo representó un fortalecimiento de las recaudaciones, sino también una mayor protección para las industrias formales que operan dentro del marco legal, al reducir el impacto de la competencia desleal vinculada al comercio ilícito y la evasión fiscal.
Según SICPA, el modelo implementado en el país evidenció además un alto nivel de eficiencia financiera, alcanzando un retorno promedio de 22 dólares por cada dólar invertido en el sistema tecnológico. La empresa considera que este tipo de soluciones permiten sustituir procesos administrativos ineficientes por mecanismos basados en inteligencia de datos y monitoreo permanente, elevando la transparencia y la capacidad de fiscalización de los gobiernos.
La experiencia dominicana se proyecta ahora como una referencia regional sobre cómo la transformación digital aplicada a la administración tributaria puede convertirse en una herramienta clave para fortalecer las finanzas públicas, combatir el comercio ilícito y garantizar mayores niveles de competitividad para los sectores productivos formales.
