Hay cumpleaños que pasan sin ruido: un par de felicitaciones, una foto bonita y listo. Y hay otros que se sienten como un evento público, porque la persona que cumple no es “una más”, sino una voz que te guste o no se ha vuelto parte de la conversación nacional. El cumpleaños de Asela María Lamarche cae en esa segunda categoría: hay gente que lo celebra porque la admira; otros lo comentan porque la discuten; y muchos lo siguen porque, al final, ella tiene algo que pocos logran sostener por años: presencia, carácter y agenda.
Asela no es un estilo suave. No es la comunicadora de frases “bonitas” para quedar bien con todo el mundo. Su sello es más áspero, más frontal, más intenso. Defiende posiciones con pasión, y esa pasión, cuando se mezcla con opinión, naturalmente produce polémica. Pero el punto fuerte aquí no es la controversia: es la trayectoria. Porque antes de que las redes dictaran el ritmo y el “clic” decidiera el valor de una historia, ella ya venía de la vieja escuela donde lo único que te salvaba era la noticia trabajada, el dato, la fuente, el acceso y el instinto.

En el archivo de Listín Diario figura como autora de piezas de alto contenido político y militar, entrevistas y trabajos que, en su momento, tuvieron impacto por el contexto y por lo difícil del acceso. Ahí está, por ejemplo, su cobertura/entrevista vinculada al entonces jefe del Ejército en un momento políticamente sensible. Y también se registra su entrevista a Rolando Florián Féliz, un tema con carga pública evidente para la época, donde el periodista no puede ir “por arribita”: tiene que ir con preguntas que pinchen.
Y si hablamos de entrevistas que quedan como documento, es imposible ignorar las que realizó al expresidente del gobierno español Felipe González, publicadas en Listín Diario: conversaciones donde el entrevistado no solo opina, sino que deja frases que retratan su visión del poder, el dinero y la relación Estado-ciudadanía. Ese tipo de entrevistas no se consigue con suerte: se consigue con credibilidad.Se recuerda que Julio iglesia la sorprendió con un beso en la boca , que el presidente Donald Trump quedó hechizado con sus encantos y un gran repertorio de famosos de todos los tiempos han sido parte de la trayectoria de esta mujer que es lo mismo que decir opinión y noticia .
Luego vino el cambio de era. Muchos comunicadores de prensa escrita se quedaron atrás o se “mudaron” a lo digital sin adaptarse de verdad. Asela hizo lo contrario: cruzó el puente. Hoy, su talento y su temperamento viven con fuerza en redes, donde se presenta como influencer de opinión , creadora y comunicadora enfocada en investigación , denuncias , con una comunidad que la sigue por ese estilo sin filtro. Su identidad digital está ligada a su plataforma “El Coro de la Verdad”, que ella misma describe como un espacio de periodismo de investigación y contenido de alto impacto. Muchos han comentado que ese “Coro de la Verdad” está llamado a convertirse en un partido o movimiento político.

Ahí está una de sus mayores destrezas: su capacidad de moverse entre mundos. Puede irse al pulso urbano, al tema caliente, a lo que la calle está hablando; y luego subir al lenguaje del poder: funcionarios, políticos, figuras públicas y sectores influyentes que observan la conversación digital porque saben que, hoy, la percepción también gobierna. Y ella, con su estilo fuerte, ha entendido cómo se instala un tema: no solo contándolo, sino empujándolo hasta que se vuelva discusión nacional.
Además, hay un rasgo que su audiencia valora: lo humano. Ese momento donde deja de ser “comentadora” y se convierte en alguien que se involucra con casos y causas, los persigue, los investiga, los aprieta, los mantiene vivos. Se recuerda que en los tiempos de la pandemia su campaña digital a favor del uso de la Ivermetina salvó miles de vida .Ese tipo de energía de Asela exige disciplina y también equipo, porque el periodismo digital serio no se sostiene con improvisación diaria.
Por eso, cuando hoy se le menciona en su cumpleaños, no se trata de un halago vacío. Se trata de reconocer una ruta completa: prensa escrita con impacto, presencia en formatos audiovisuales/entrevistas, y una transición efectiva al terreno digital donde muchos se quedan a mitad de camino. Y eso —con simpatías o diferencias— es respetable.
Feliz cumpleaños, Asela. Que lo celebres como has vivido tu oficio: de frente, con intensidad y con la noticia respirándote cerca.
