Musk no deja dudas sobre lo que significa ser emprendedor…..

Elon Musk es sin duda uno de los empresarios más influyentes de este siglo, y es que el hombre más rico del mundo (cuenta con un patrimonio de más de 733.500 millones de dólares según Forbes) continua demostrando que donde pone el ojo pone la bala en lo que se refiere a los negocios.

Esto no es algo que ocurre de la noche a la mañana, sino que Musk es cofundador de hasta siete empresas, entre las que se incluye el fabricante de coches eléctricos Tesla, el productor de cohetes SpaceX y la startup de Inteligencia Artificial xAI. Y ya no solo eso, sino que por el camino también ha ido adquiriendo otras empresas, siendo la más famosa Twitter, la cual renombró como X.

Ahora, es muy fácil darle el reconocimiento de su visión, viendo el éxito de su imperio, no obstante, no siempre fue fácil y el magnate tuvo que superar muchos altibajos para llegar hasta donde está.

«Ser emprendedor es como comer vidrio y mirar fijamente al abismo de la muerte»

Esta frase es una de las más míticas del magnate, donde señala que nadie debe hacerse emprendedor porque es algo atractivo, porque la realidad es otra. Si bien la ha pronunciado en numerosas ocasiones, la primera vez fue durante una entrevista en 2010 con Khan Academy, donde explicó de manera detallada lo que realmente significa el camino del emprendedor.

Esta frase no es solo una exageración, nace de un periodo en el que Elon Musk estuvo a punto de perderlo todo. En 2008, Space X estaba al borde la quiebra y si el cuarto lanzamiento de su cohete Falcon 1 no funcionaba, sería el fin de esta empresa, por su parte Tesla no estaba alcanzando los objetivos y los costes no dejaban de subir, mientras que en su vida personal se enfrentaba a un divorcio.

A su vez, para Musk, la mayoría de la gente cree que emprender es tener ideas brillantes, pero él sostiene que el 99% del trabajo es doloroso. Como jefe, tu trabajo no es hacer lo divertido, sino resolver los problemas que nadie más puede o quiere resolver, Musk describe que, al principio, hay mucha adrenalina, pero después de varios años resolviendo problemas críticos cada día, el proceso se vuelve agotador.

Él cree que si alguien necesita que le digan que «todo saldrá bien», no tiene la resistencia necesaria para masticar ese «vidrio» y ser emprendedor. Su visión es que solo deberías emprender si tienes una necesidad intrínseca de resolver un problema y eres lo suficientemente fuerte para afrontar todo lo que se te ponga delante.

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