Por José Alfredo Guerrero

Estos dos gráficos muestran los préstamos de los bancos múltiples a los sectores construcción y turismo (Hoteles y restaurantes).
Los montos dirigidos a estos sectores se parecen en orden de magnitud y en la participación que toman del total del crédito bancario por sectores.
A septiembre 2023, ambos sectores superan los 80 mil millones de pesos con participaciones de 5.8 y 5.4%.
¿Cuál parte de la información de las gráficas puede identificar a los que dan servicios de alojamiento temporal, comidas y bebidas a los visitantes extranjeros y a los dominicanos en “temporada baja” o cuál es característica de la industria que oferta viviendas para alojamiento perpetuo mientras se pagan las cuotas hipotecarias?
Los créditos que van al turismo se presentan en la gráfica de la derecha y la razón es la proporción mucho más alta de préstamos en moneda extranjera.
En la fecha más reciente el 92% de los préstamos al turismo eran en dólares contra un 21% en la construcción (la comparación de la porción roja de la última barra en ambos gráficos).
Para los préstamos en moneda nacional en azul tenemos, obviamente, la situación inversa.
El turismo es una actividad que genera dólares y se puede endeudar en los bancos en esa moneda para pagar sus compromisos.
La construcción, a pesar de que todos los proyectos se anuncian en dólares al momento de iniciar la venta en planos o cuando está listo el proyecto, en realidad cobran el equivalente en pesos. De los clientes, o los bancos que prestan para la adquisición de las unidades, reciben transferencias, generalmente, en pesos.
En todo caso, de los 105,990 millones de pesos en préstamos vigentes para el sector de la construcción, el monto en pesos de los desembolsados en dólares es de 22,683 millones.
Para recibir este tipo de préstamos en moneda extranjera los clientes tienen que estar ligados a una actividad que genere dólares.
Un dueño de hotel que quiere construir la villa de sus sueños o un pelotero joven que en agradecimiento por haber firmado contrata una compañía para poner a sus padres a vivir cómodos en casa con piscina.
Este verano que acaba de terminar fue otra vez una temporada bien activa para la ocupación de los dominicanos en hoteles reciben menos turistas de los principales destinos donde también hay sol para hacer turismo interno.
Menos dólares en esa época, pero más pesos en el consumo de una clientela que, poco a poco, va dejando más de lo que cuesta atenderla (según hoteleros ya pasó la fiebre de llevarse cubrecamas de souvenir) y que acerca su etiqueta y protocolo a los estándares de la industria (cada vez menos baños en piscina con camisetas con o sin manga, autodisciplina a la hora de los bailes que ustedes se imaginan y proporciones adecuadas de servicios al asimilar que en la segunda vuelta verán la misma cantidad y calidad de comida).
Bien por estos dos sectores que en poco tiempo deben empezar a reducir su dependencia de mano de obra haitiana, un ajuste imprescindible para la sostenibilidad en el tiempo tanto de ellos como de la Patria.
