Serán claves la demanda de activos defensivos y los giros monetarios
No hace mucho el oro superaba máximos históricos, Entró en el segundo trimestre del año con gran fuerza, aunque recientemente ha perdido el nivel psicológico de los 2.000 dólares por onza y los inversores se preguntan qué cabe esperar para el metal precioso en los próximos meses. En WisdomTree lo tienen claro: más subidas. De hecho, los expertos de la firma creen que marcará nuevos máximos a finales de 2023, y hay dos razones para ello.
Así lo apunta Nitesh Shah, director de análisis de WisdomTree, en uno de los últimos informes de la firma neoyorquina. «Esperamos que el oro alcance un nuevo máximo histórico (nominal) a finales de año«, comenta, y lo hará impulsado por la demanda de activos defensivos y los giros monetarios.
En lo que va de 2023 el posicionamiento especulativo neto en futuros del oro «ha aumentado considerablemente», especialmente tras el colapso del Silicon Valley Bank (SVB). «Antes de los problemas bancarios, el posicionamiento en los futuros del oro (una muestra del interés de los inversores por el oro) parecía bastante débil», aunque ahora la situación es muy diferente, explica este experto.
Y es que su condición de activo refugio ha devuelto el interés en el metal precioso para poder hacer frente a la crisis bancaria desatada en EEUU, que aún no se ha cerrado. Los inversores minoristas han apostado con fuerza por el metal precioso, pero también ha sido importante el papel que han otorgado los bancos centrales al oro como diversificador de divisas.
«Los bancos centrales de los países en desarrollo han sido los principales compradores de oro en la última década. En general, desean diversificarse y alejarse del dólar estadounidense. La motivación es evitar ‘importar’ la política monetaria estadounidense. Pasarse a cualquier otra moneda fiduciaria (como el euro o el yen) conlleva los mismos problemas que mantener el dólar estadounidense, pero con una liquidez potencialmente menor. El oro, como pseudodivisa que ha desempeñado un papel, formal e informal, como instrumento monetario durante varios milenios, ha vuelto a estar de moda entre muchos bancos centrales», destaca Shah.
Dice que «el paso al oro (la pseudodivisa que no controla ningún banco central) se ha considerado la alternativa más adecuada», sobre todo por Rusia ante las sanciones que provocó su invasión de Ucrania (en 2022 compró 28 toneladas de oro), y los bancos centrales han seguido comprando el metal precioso este año para sortear la crisis bancaria. De hecho, «las reservas mundiales de oro aumentaron en 114 toneladas en el primer trimestre del año», lo que supone «el comienzo de año más fuerte en términos de compras de oro por parte de los bancos centrales desde 2010».
Cabe destacar que China lleva cinco meses consecutivos declarando compras de oro, y también que la Autoridad Monetaria de Singapur añadió casi 69 toneladas de oro a sus reservas en el primer trimestre de 2023, marcando sus primeras compras desde 2021 y aumentando sus tenencias de oro en un 45% en comparación con sus tenencias a finales de 2022. «En términos netos, Singapur ha sido el mayor comprador de oro en lo que va de año», comenta este experto, que cree que al tratarse de una nación pequeña y centrada en el exterior, podría estar más expuesta que otras naciones a los trastornos mundiales y, por tanto, actuar con esas precauciones.
EL TECHO DE DEUDA DE EEUU, PRÓXIMO CATALIZADOR
Con la crisis bancaria aún sin resolver, es de esperar que el interés de los inversores en el oro siga creciendo, así como el de los bancos centrales que usan el metal precioso como diversificador de divisas, sobre todo a tenor de los problemas sobre el techo de deuda en EEUU. Ese podría ser, dice WisdomTree, «el próximo catalizador» del interés por el oro.
El techo de la deuda es el límite autoimpuesto por el gobierno estadounidense sobre la cantidad de dinero que puede pedir prestado para pagar servicios como la seguridad social, Medicare y el ejército. El Congreso es el encargado de fijar el límite de la deuda, que actualmente se sitúa en 31,4 billones de dólares y que se alcanzó ya hace unos meses, por lo que urge elevarlo o, de lo contrario, Estados Unidos podría incurrir en el impago.
Ya se ha elevado en 78 ocasiones desde 1960, bajo el mandado tanto de presidentes demócratas como republicanos, y es algo que podría volver a ocurrir. Las negociaciones siguen su curso y se espera que el acuerdo llegue ‘in extremis’, después de que el Tesoro estadounidense lleve meses tomando «medidas extraordinarias» para garantizar que el Gobierno paga sus facturas. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ya ha advertido que el dinero se acabará el 1 de junio y que ya no hay más «trucos presupuestarios» que se puedan adoptar para seguir adelante, por lo que urge el acuerdo más que nunca.
